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Kevin González y la tensión de vivir un año al filo de la cornisa

LUIS VILCHEZ| Comunicaciones Liga FUTVE

Del éxtasis del ascenso y el título de la Liga FUTVE 2 en poco tiempo se pasó a la angustia por la salvación. En Valera el aire era tenso, pero todo se descomprimió con el testarazo de Christian Santos: el grito de gol retumbó a lo largo y ancho de una región devota del balompié y de sus Trujillanos. Uno de los artífices de que los “Guerreros de la Montaña” se sostengan en la Liga FUTVE TriunfoBet es Kevin González. Sobreviviente de la reestructuración tras el Apertura, su rol en la primera línea de volantes fue determinante para lograr la permanencia.

“El balance de la temporada es de muchas emociones, más negativas que positivas, porque desde que inició el campeonato hemos vivido una situación con la que ningún futbolista quiere lidiar, que es estar en zona de descenso. Fue un año bastante complejo para nosotros, pero siempre tuvimos la convicción de que lo íbamos a sacar adelante y se logró, gracias a Dios”, expresó el capitalino. En cuanto a su labor en la sala de máquinas del aurimarrón, indicó: “Mi rol siempre fue el mismo. Siento que lo que cambió fue el grupo de jugadores que me rodearon en el segundo semestre, porque me generó muchísima más confianza e hizo revolucionar mi juego de una manera bastante positiva”.

Si fuese por méritos, en Valera debieron respirar con tranquilidad con muchas jornadas de antelación. “No teníamos una idea de juego clara; lo que sí había eran formas diferentes de jugar partido a partido. El cuerpo técnico hacía los planteamientos dependiendo del rival, o de si jugábamos de local o visitante. Eso influyó mucho. A lo largo de la temporada hubo muchos partidos que se nos escaparon por detalles. Son cosas de este deporte, no puedo decir que el fútbol fue injusto con nosotros; simplemente nunca corregimos esos detallitos”, reflexionó.

González continuó: “De esa forma se nos escaparon resultados importantes. En lo personal, siento que el único rival que fue superior a nosotros en todo el torneo fue Carabobo en el Misael Delgado. De resto, en los demás partidos sí nos fuimos con un sabor amargo, porque sabíamos que se podían empatar o ganar”. A pesar de la incertidumbre, desde el banquillo siempre hubo un espaldarazo: “Mariano (Echeverría) representó para nosotros fe y la convicción de que íbamos a salvar al equipo. Nos contagió toda esa energía positiva, más que todo a los que veníamos del Apertura, porque sabíamos que era una misión bastante complicada, pero no imposible. Nunca dejó de creer, independientemente de que estuvimos casi todo el torneo cinco puntos por debajo de Anzoátegui”.

No se entiende, solo se vive

Fotografía: Prensa Trujillanos FC

“El fútbol en Valera se vive de una manera extraordinaria. Solo el que ha jugado en Trujillanos y ha estado en esta región sabe lo bonita que es esta plaza. Cualquier jugador quisiera estar aquí, con la gente alentando y tener esa fanaticada. Son momentos bastante satisfactorios para uno como futbolista. Su barra es de las más grandes de Venezuela y es digno de admirar”, aseveró. Aunque tuvo que surfear con las críticas y la inconformidad de la hinchada a lo largo de un año lleno de turbulencias para el aurimarrón.

“Tengo varias anécdotas en Valera, pero la que más recuerdo y me da risa ahora es que había una avenida por donde siempre tenía que pasar y trataba de irme siempre con gorra, porque sabía que los resultados no acompañaban. No era para estar siempre en la calle disfrutando. Pero cada vez que pasaba por ahí, los dueños de una frutería —que son muy fanáticos de Trujillanos— me decían algo: que ‘cuándo íbamos a ganar’, que ‘ya estábamos descendidos’… Siempre algo. Desde que comenzaron dejé de comprar en esa zona y trataba de transitar lo menos posible por ahí”, relató. El mediocampista anexó: “Me gustaría pasar ahora a ver si siguen diciendo algo con el objetivo logrado. Pero ciertamente esa anécdota me da mucha risa, porque pasaba con audífonos e igual los escuchaba porque lo decían durísimo. Eso es Valera: es la presión y el sentimiento por el equipo. A todo el mundo le gusta el fútbol y siente devoción por la institución. Les duele la situación de Trujillanos y es digno de admirar”.

El mediocampista supo convivir con la responsabilidad de ganar día a día en el Caracas Fútbol Club por el peso de la historia del Rojo. ¿Cómo lidiar con la situación de Trujillanos? “Siento que en los partidos siempre va a haber presión porque el objetivo primordial siempre va a ser ganar; todos los equipos queremos ganar. Pero la presión con Trujillanos fue diferente, porque desde que inició el torneo hasta que culminó siempre estuvimos peleando en la zona de descenso. La tensión es mucho más grande porque está en riesgo tu trabajo; no hay margen de error. En cada encuentro tratábamos de cometer la menor cantidad de fallos posible, porque sabíamos que nos podía pasar factura”, relató.

Pero todo el desahogo llegó ante el Deportivo La Guaira con una asistencia de González. “El gol de Santos representa muchas emociones, pero tengo una anécdota: cuando sale la pelota, el tiro de esquina lo iba a cobrar Leomar (Mosquera), pero sentí que debía cobrarlo yo; fue un presentimiento. Ahí le dije a Leomar que lo iba a ejecutar con la convicción de que íbamos a marcar el gol. Días antes, en la pelota parada, había tirado varios centros buscando precisamente a Christian, quien es el que tiene mejor juego aéreo. Se lo había dicho: que si me quedaba una pelota, lo iba a buscar a él”, reseño. El volante agregó: “Gracias a Dios le cayó la pelota a él en la frente y la metió. Fue bastante satisfactorio porque fue una lucha de todo el año, de muchas cosas que pasaron, sobre todo negativas para nosotros. Era el alivio de lograr un objetivo que para muchos era imposible”.

González se formó en la capital

Fotografía: Prensa Trujillanos FC

“Mis inicios fueron en San Antonio de los Altos, en tres academias donde me formé: Gulima, Los Castores y el Club Deportivo Juan Arango; luego salté a clubes profesionales. Estuve en el Petare, UCV, Atlético Venezuela, Angostura, El Vigía, Caracas, Yaracuyanos y ahora Trujillanos. He pasado por varias instituciones y cada una de ellas me ha dejado enseñanzas que me han convertido en un gran profesional y en una gran persona”, recordó el mediocampista. Aunque su rol actual está en la sala de máquinas de su equipo, ese no fue siempre su punto de partida.

“Al inicio de mi carrera siempre jugué de extremo y delantero, hasta que en Gulima uno de los entrenadores me puso a prueba en un partido de ‘5’ y vio que mi capacidad de recorrido y despliegue era bastante buena; que aportaba bastantes aspectos positivos al equipo, y me quedé ahí hasta el sol de hoy”, confesó. De cara al futuro, declaró: “Siempre he querido jugar fuera del país; ese siempre ha sido mi mayor objetivo. Cada día me trazo ser mejor profesional para que esas metas se me cumplan. En Venezuela priorizo seguir con Trujillanos y hacer un buen torneo”.

González concluyó: “Quiero alcanzar logros importantes con Trujillanos, que fue el equipo que me dio confianza. Se merecen estar en copas internacionales y pelear por el título. También sueño con ir a la selección; intento sumar conceptos a mi juego individual para desarrollarme como profesional y que todo se cumpla”. Con la tranquilidad de la salvación, el futuro sonríe y bajan los niveles de cortisol tras una temporada cargada de tensión, en la que su asistencia será recordada por años en Valera.

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