Mariano Echeverría y la labor de transformar dudas en certezas en Trujillanos
LUIS VILCHEZ| Comunicaciones Liga FUTVE
Pasó mucha agua por Valera y muchas tardes de sol. Al José Alberto Pérez ingresó en múltiples oportunidades la estatua de San Benito. Se santificó a José Gregorio Hernández, para la alegría de una región y de todo el país. Muchos niños fueron por primera vez a la cancha a unirse a la feligresía aurimarrón, mientras otros veteranos asistieron por última vez. Lo único que no cambió es que Trujillanos no podía ganar en primera división. Eso cambió de la mano de Mariano Echeverría, tras un contundente lauro sobre la UCV. El DT argentino tuvo que hacer con los valeranos la misma labor de Jürgen Klopp con los scousers: “change from doubters to believers” (transformar a los escépticos en creyentes).
“El trabajo fue arduo y difícil. Hubo un movimiento muy importante. Se fueron muchísimos futbolistas y llegaron otros tantos. Tuvimos que ir día a día, porque se iban incorporando de a poco, no todos juntos. Hicimos dos pretemporadas con el tiempo que tuvimos. Nos quedamos concentrados en Monay, una ciudad a 40 minutos de Valera. Trabajamos el modelo e idea de juego que íbamos a implementar”, explicó Echeverría. El DT añadió: “Se fueron adaptando a medida que iban arribando. Se armó un grupo con características de futbolistas que nosotros queríamos y con características puntuales”.
El argentino aseveró: “Hicimos un punto importante en el tema humano para formar un plantel de buenas personas que puedan convivir y llevar esto adelante, porque sabíamos que era un reto tremendamente difícil por la situación del club, su posición en la tabla y la racha negativa de 40 partidos sin ganar en primera división. Todo se dio como esperábamos y lo coronamos con el triunfo el pasado sábado ante la UCV”. La victoria ante los campeones de la estrella y la Copa Venezuela fue un soplo de aire fresco.
“Muy positivos y muy contentos, pero no tenemos tiempo de disfrutar, porque estamos concentrados para el partido ante Carabobo. Pero en líneas generales hicimos lo que se venía trabajando. Lo dije la otra vez: para un entrenador, uno de los aspectos más importantes y que da mayor satisfacción es ver a su equipo plasmar en el campo lo entrenado en la semana”, analizó. El timonel aurimarrón complementó: “El fútbol es muy dinámico, impredecible, y puede estar cerca o no de todo lo que se trabaja. En este encuentro fue de principio a fin todo lo trabajado: cómo pararnos en bloque bajo, cómo defendernos si el rival nos sometía, cómo contrarrestar ese sometimiento, el trabajo de posesión, de ataque directo y de transiciones”.
En esa misma línea anexó: “Si miras el partido, se dieron todas esas situaciones. Después, la bandera de la agresividad y de la palabra de moda, que es la intensidad. Estos jugadores lo entendieron así y que hay que jugar todos los partidos de esta manera. El balance es totalmente positivo”. De esta forma inicia bien su segundo ciclo en el país, tras un paso previo por Zamora. “Me tocó vivir en Barinas, un clima muy fuerte de calor, y Valera es similar, quizás un poco más. Es fundamental que conozco el país, su idiosincrasia y a los futbolistas. No dejé de seguir el fútbol venezolano. Tuve varias oportunidades de regresar y por una u otra cosa no se dio, pero mi vínculo con la liga nunca se perdió. Mantuve contacto con entrenadores y futbolistas. Eso hizo simple mi llegada y adaptación”.
De la depresión a la ilusión
“Estaban algo golpeados, reticentes y con muchas dudas de lo que se venía. Empezaron a haber muchos cambios. Todo era duda y lo fue hasta el sábado, cuando se vieron los jugadores, se vio al equipo jugar y cómo se brindó en cada pelota”, explicó Echeverría. El ambiente en Valera era una neblina donde los fantasmas del descenso se paseaban por sus calles. En medio de la metamorfosis de los “Guerreros de la Montaña”, la incertidumbre era reina en un elenco que solo sumó cuatro puntos de 39 posibles.
“A partir del triunfo ante la UCV, obviamente hubo un cambio total. La gente estaba muy positiva, expectante e ilusionada, porque previamente eran todo palabras y promesas: que llega este jugador, no ficha, viene otro; era incertidumbre. Noté a la afición algo golpeada y dubitativa. Eso iba a pasar hasta no ver en cancha al equipo. Lo del sábado fue un premio para ellos, porque son de las hinchadas más importantes del país y en primera división venían de estar muy golpeadas. Bastante castigada por los malos resultados. Así que estamos muy felices por haberles regalado una victoria”, desmenuzó el argentino.

Foto: Prensa Trujillanos FC
Lo vivido ante la UCV son más que tres puntos. “Obviamente es un triunfo que ayuda muchísimo en lo mental y mucho más en esta situación. Estos jugadores afrontaron el partido con una mochila de 40 partidos sin ganar en la primera división, señalados como un equipo ya descendido y con mucha frustración. Más allá de que la mayoría son nuevos, han heredado esta situación y son parte de ella”, comentó.
El estratega anexó: “Una vez que te colocas la camiseta de Trujillanos, eres parte de este presente. Nosotros estamos convencidos de que lo vamos a sacar adelante todos juntos, entre directiva, plantel, familias y afición; todos tirando para el mismo lado. Esa es la única manera de que esto lo remontemos y estoy convencido de que así será”.
La pizarra de Echeverría es flexible
“En el fútbol uno puede presentar una idea de juego y un modelo, pero debe tener plan A, B y C. Uno no puede afrontar un torneo y conducir un plantel con una sola forma de jugar todos los partidos. Creemos mucho en lo propio y nos focalizamos bastante en ello, pero al mismo tiempo en el rival. A partir de las características del adversario, planificamos el choque, que quizás es diferente al siguiente”, confesó Echeverría.
El exentrenador de inferiores de San Lorenzo acotó: “Decir que vengo con un modelo de juego ‘X’ para mí no sería lo correcto. De lo que sí puedo hablar es de las señas de identidad de este equipo, que van a ser la entrega, la fortaleza —tanto física como mental—, el orden táctico, la agresividad y jugarse la vida en cada pelota. Eso va a identificar a Trujillanos. Luego habrá partidos en los que podremos progresar con la pelota en nuestro poder e intentar tener la posesión”.
En su exposición acotó: “En otros seremos punzantes y atacaremos directo. Quizás un rival nos va a someter y tendremos que salir en transiciones rápidas. Esto es fútbol y es muy amplio. Trabajamos para los diferentes momentos que nos toque vivir. Muchas veces los trámites de los partidos van a marcar hacia dónde tenemos que apuntar. Estamos preparando al equipo día a día para afrontar cualquier tipo de encuentro que nos toque”.

Foto: Prensa Trujillanos FC
Sobre su etapa de jugador y la influencia en su manera de dirigir, hizo una separación: “No creo que un entrenador dirija como jugaba. En mi caso no es así. Fui un futbolista que siempre estuvo en clubes bajos y del ascenso. Jugué en varios países, pero en ligas menores. Considero que no fui un futbolista claramente consagrado. Quizás no tuve entrenadores que me pudieran haber ayudado y de ahí parten muchas de mis decisiones”, reveló.
Aprender del error
“A veces pienso que por suerte tuve entrenadores que han hecho las cosas mal y eso me ayudó a forjarme como director técnico, a no identificarme con ellos, saber qué estaba mal y no repetirlo. De todo eso negativo que viví por todos los estrategas que pasaron por mi carrera como futbolista he aprendido muchísimo. Considero que mi etapa de futbolista no me marcó como entrenador; soy muy diferente. Quizás la personalidad y la valentía que tenía en el campo hoy las mantengo de este lado”, dijo el exscout del Metz (Francia).
El DT redondeó: “Hay un montón de situaciones en el día a día del futbolista que considero que no tienen nada que ver con lo que soy hoy como estratega. Claramente el entrenador en mí superó al futbolista”. Sobre su gentilicio en los banquillos, indicó: “Los argentinos tenemos una escuela desde que nacemos, en la que nacemos con una pelota. Es una religión para nosotros. Nos desarrollamos en infantiles, inferiores, reserva y primera. Es sagrado. Nos tomamos el fútbol así y por eso hay argentinos desplegados por todo el mundo”.
Con todo ese bagaje, tiene un gran reto en Valera. “Tenemos que jugar cada partido como una final y con mucha responsabilidad. Hoy no está la duda de qué pasará o cómo funcionará el equipo, porque ya demostramos que podíamos. Los jugadores se demostraron a ellos mismos que podían, y a la afición. Queda seguir por este camino, sacar la mayor cantidad de puntos posible y sostener a Trujillanos en primera división”. Como diría Gustavo Alfaro, en el lado aurimarrón de Los Andes están cazando utopías imposibles. Luego del choque ante la UCV, la permanencia se ve más potable.
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