Miguel González confió en el proceso para ganarse su oportunidad en La Guaira
KEVIN DE SOUSA | Comunicaciones Liga FUTVE
El estilo de juego de La Guaira necesita elementos que entiendan a la perfección el rol que deben ocupar en la pizarra de Héctor Bidoglio. Siendo un equipo que siempre se enfoca en ser protagonista con la esférica y generar volumen de juego en campo contrario, la presencia de Miguel González irrumpió con fuerza en el once litoralense, al contar con características que favorecen la sinergia de los naranjas.
De esta forma, el volante caraqueño se convirtió en la apuesta principal del DT argentino en este Torneo Clausura, cubriendo con una nota sobresaliente la ausencia de Carlos Faya en el sector medular. González no solamente sabe interpretar los momentos del partido con precisión, sino que nunca da una pelota por perdida y demuestra tener un corazón gigante para hacerse notar, esfuerzo que no es algo innovador si analizamos su historia.
Hay veces que al ver el desempeño y la soltura de un jugador pecamos en apresurarnos con su edad, sobre todo si la evolución del mismo lleva años tomando forma en el fútbol profesional. «Miguelito» encaja en este renglón por una simple razón: desde los 17 ya se codeaba en el balompié criollo —cuando hizo su debut en la Liga FUTVE 2— y ahora es una pieza completa desde el punto de vista táctico y físico. Sin embargo, este cambio tan notorio se debe a una madurez que forjó por un camino complejo; atravesó baches donde su resiliencia salió a relucir para ser el Miguel de hoy en día.
Pero para entender por qué es más que meritorio su puesto actual en el plantel, debemos remontarnos a la temporada 2024. En ese entonces el club estaba bajo las órdenes de Kike García, entrenador que simpatizaba con el fútbol de Miguel —haciéndolo debutar en 2023— y que lo tenía valorado como un juvenil que aportaba dinamismo desde el banco. Posteriormente, con la llegada de Juan Domingo Tolisano se le dio rienda suelta al mediocentro, utilizándolo con frecuencia sobre el final de ese Torneo Apertura.
«Con el profe Kike guardo buenos recuerdos, sobre todo porque me puso a debutar en primera división, que era algo que anhelaba desde chiquito. Esa oportunidad es algo que nunca olvidaré en el resto de mi carrera, y esos primeros pasos fueron más que todo de adaptación a la liga. Venía de segunda (división) sabiendo que se jugaba al contacto y no tanto a la tenencia. Cuando llegué a la máxima categoría me di cuenta de que el nivel es superior, ya que todo se daba más rápido y en cada partido que entraba aprendía algo nuevo», analizó sobre sus inicios en La Guaira.
Con respecto al periplo que vivió con Tolisano, declaró: «Juan Domingo me ayudó a mejorar mi posicionamiento, el saber dónde ubicarme y dónde recibir la pelota libre de marca. Hoy en día esos conceptos me aportan mucho, ahora me siento con mayor comodidad en el campo con esa información que adquirí. En aquel momento se me hizo fácil adaptarme a su metodología, los entrenamientos de su cuerpo técnico eran muy completos e intensos. Ellos priorizaban los ejercicios con balón, por eso nos acostumbramos y nos gusta tener la posesión».
En relación a esa etapa, el volante de 22 años redondeó: «Con ellos crecí mucho, tanto en lo personal como en lo futbolístico. Fue una de las campañas donde vi más minutos de lo habitual, me sentía cómodo con el equipo y agarraba confianza con cada encuentro».
El cuerpo contra la mente

Foto: Prensa Deportivo La Guaira
Justo cuando los botines de «Miguelito» empezaban a tomar vuelo, una lesión en su rodilla paró en seco el progreso conseguido. La recuperación no fue fácil entendiendo lo que se estaban jugando en ese momento, ya que tuvo que mirar desde lejos como sus compañeros se coronaban campeones de Copa Venezuela. Además, su regreso a las canchas tuvo que esperar hasta enero de 2025, perdiéndose por completo el semestre que podía comprender su consolidación.
Recordando el calvario que atravesó cuando estaba a punto de conocer una gran versión de sí mismo, explicó: «Lo afronté de la mejor manera. Nosotros los futbolistas estamos expuestos a este tipo de situaciones, y sabemos que nuestra carrera puede cambiar de la noche a la mañana. Fue un semestre duro porque no me había pasado algo igual, pero con el apoyo de mi familia y del equipo pude seguir adelante. Siempre mantuve las expectativas en volver con más ganas y jugando mejor. La lesión me ayudó a controlar el ámbito mental, sabemos que una recuperación de ligamentos cruzados no es fácil pero nunca bajé los brazos».
Esperar su momento para un presente prometedor
Una vez estando a tono desde lo físico y mental, el capitalino ya se sentía preparado para encarar la temporada 2025. A pesar del ímpetu por recuperar un puesto entre los 21 predilectos de Tolisano, el estratega lo fue llevando de a poco. El dorsal «15» tuvo que empezar desde cero para encontrar su oportunidad con el primer equipo, siendo utilizado como una pieza de recambio cuando el cotejo pedía pausa y control.
Esas ganas de comerse la cancha se notaban cuando «Miguelito» ingresaba en las partes complementarias, muchas veces convirtiéndose en un arma de doble filo que daba indicios de su ansiedad por demostrar. Pero justo cuando parecía que el diestro remaba contra la corriente para ser un fijo en el once, un giro inesperado le hizo despertar esa chispa interna.
Con el anuncio de Héctor Bidoglio como nuevo director técnico de la institución, todos volvieron al punto de partida. Nadie era imprescindible y cada uno se encontraba con las mismas chances de trascender, es ahí cuando González irrumpió con fuerza para sorprender al argentino. «No fue fácil ganarme la confianza del profe Héctor. Siempre que llega un entrenador nuevo uno quiere quedarse con el puesto para poder jugar. Creo que la clave fue ponerle mucho trabajo y esfuerzo, sobre todo a nivel mental. Me di cuenta de que era bastante exigente y le gustaba mucho la intensidad, así que sabiendo eso intenté ganármelo de a poco».
Sobre el rol que le impone su mandamás, puntualizó: «Me pide que busque los espacios a la espalda de los rivales y que vaya para delante. Tanto él como su cuerpo técnico me dicen que empuje al equipo para atacar, y defensivamente me enfatiza en que presione para recuperar la pelota lo antes posible».
Un glorioso propósito

Foto: Prensa Deportivo La Guaira
El trabajo invisible del canterano de Deportivo Miranda vino a verse reflejado en el momento adecuado. Cuando se estrenó en el fútbol venezolano era un jugador totalmente distinto, contaba con ese desparpajo propio de un «10» que iluminaba cada jugada ofensiva. En la actualidad, su desempeño evidencia una transformación que ha potenciado el colectivo de los naranjas: «Me defino como un jugador agresivo en la marca, que tiene buen manejo del balón y también sabe crear juego. Mi evolución durante estos años creo que ha sido bastante positiva, sobre todo en la parte de tomar decisiones. Antes me desesperaba un poco en dar los pases y en pegarle al arco, ahora soy más pausado e incluso diferencio hacia dónde voy a jugar antes de que me llegue».
Los números avalan todo lo que describe el categoría 2004, pues su precisión en los servicios es de un 84%, mientras que el promedio en recuperaciones alcanza los 2.4 por partido. «En esta liga es muy importante tener buen despliegue, ya que esa movilidad te dará opciones de recibir seguido y aparecer en el área. Mi faceta diferencial se encuentra en el último tercio; ahí se me da muy bien el remate de media distancia, el pase filtrado y la llegada de segunda línea», detalló.
El abanico de habilidades que contiene Miguel González lo hizo llamar la atención de la selección nacional a una temprana edad, pasando por los procesos formativos de la sub-15 y sub-20 posteriormente. Con el presente panorama y Oswaldo Vizcarrondo al mando, no sería nada descabellado que González sea tomado en cuenta para una próxima lista, considerando que la filosofía de ambos puede encajar a la perfección: «Yo creo que representar la camiseta de tu país es la aspiración de todo niño, y saber que tuve esos procesos de selección fue un sueño cumplido. También soy consciente de que el profe Vizcarrondo se fija en el torneo local, eso es un plus para seguir dando el máximo. Debutar con la selección absoluta es algo que busco desde que empecé, sé que debo trabajar mucho para llegar allá. Lo asumiré cada día para poder conseguirlo», finalizó.
Datos: Opta Analyst.
Deja un comentario