Joshuan Berríos, el Fórmula 1 del Carabobo Fútbol Club
LUIS VILCHEZ | Comunicaciones Liga FUTVE
Los rivales deben buscar en ChatGPT o Claude la fórmula para detener de forma lícita a Joshuan Berríos, y aún no obtienen respuesta. El extremo colombiano es un puñal por la banda derecha del Carabobo Fútbol Club. Su velocidad y capacidad de regate abren surcos en las defensas adversarias. A su vértigo y desequilibrio le ha sumado cifras en este 2026: entre todas las competiciones acumula 14 goles generados, distribuidos en cinco dianas y nueve asistencias.
“Me siento muy cómodo. He venido mejorando mucho y me encuentro contento con el trabajo hecho, por la oportunidad que me brinda el cuerpo técnico y mis compañeros. Este rendimiento es fruto del trabajo diario y de la confianza que me han depositado. Esa acumulación de partidos te da ritmo futbolístico”, explicó el oriundo de Turbo, Antioquia. En lo que es su segunda campaña en Venezuela ya se encuentra como pez en el agua: “Al principio me costó mucho. Esta es una liga muy competitiva y difícil. Hay campos que te la hacen complicada y rivales que te exigen bastante. Con mi confianza actual me siento totalmente adaptado”, aseveró.
Independientemente del sistema táctico del granate (línea de tres en el fondo, con enganche o doble nueve), en todos tiene cabida Berríos como una válvula de escape por la banda. “El profesor (Farías) me pide mucho dinamismo, que le aporte al equipo con mi verticalidad, velocidad y regate: llegar al último tercio y pisar el área rival. También ayudo bastante en lo defensivo, lo que me permite mi despliegue físico”, puntualizó.
Del tartán a la grama
“Siempre fui futbolista. Desde pequeño estuve en una escuela que se llamaba Estrellas 2000, que pertenecía a una filial del Independiente Medellín. De ahí se exportaban los jugadores. En mis inicios estaba en Turbo, Antioquia, de donde soy. Luego hice las inferiores en el Medellín, pero no llegué a debutar profesionalmente. De adolescente tuve un paso por el atletismo y retorné al fútbol a mis 18 años, para luego hacer mi debut profesional a los 20”, rememoró el atacante.
Sobre sus capacidades físicas profundizó: “Desde pequeño siempre fui rápido y un captador de atletismo me preguntó si quería perfeccionar mi técnica de carrera para sacar ventaja en el fútbol. En ese momento se estaba perdiendo un poco el fútbol en mi pueblo; le dije que sí y empecé a viajar. Me decía que tenía potencial para representar a Colombia y me dediqué a desarrollar esa habilidad. En tan solo un mes ya representaba a mi país. Fue una cosa de locos que ni me imaginaba, bastante gratificante”.
El extremo del granate llegó a ser el abanderado de la delegación cafetera en los Juegos Olímpicos de la Juventud Nankín 2014 en los 100 metros vallas. “Estaba bastante emocionado, pero no le di el valor que se debía en su momento. Ahora de grande miro hacia atrás y pienso que fui el abanderado de un país en unos olímpicos entre todas las disciplinas. Eso tiene un gran mérito. Como joven uno dice: ‘Soy abanderado, voy a competir y a disfrutar’. Cuando analizas la magnitud de que te eligieron entre millones de deportistas, es una cosa de locos. Es algo que me marcó mucho en mi carrera y me siento muy orgulloso”, confesó Berríos.
¿Qué rescató de esa experiencia? “Me quedo con el trabajo y la disciplina. En el atletismo eres tú contra ti mismo, aparte del rival que tienes al lado. Tú tienes que mejorar para bajar una marca, ir a un Sudamericano o a unos Juegos Olímpicos. Debes vencer en la competencia y a ti mismo. Aprendí a competir en estadios llenos desde muy joven; me forjó carácter, personalidad y pude explorar el mundo, aparte de conocer otras culturas. Todo eso me ha servido mucho en el fútbol, para mi forma de ser y mi humildad. Todos esos valores me han definido”, argumentó.
Profeta en Uruguay

Foto: Prensa Carabobo FC
“En Colombia no tuve la oportunidad de hacer fútbol por factores de salud: cuando estaba en la B, a punto de debutar con Boyacá Chicó, tuve una enfermedad. Me tuve que operar y luego llegó la oportunidad en Uruguay desde la tercera división. Tenía un objetivo claro de pequeño: ser futbolista profesional. Allá tenía que lograrlo sí o sí. Fui con ese propósito”, explicó el neogranadino. El atacante anexó: “Cuando vas para otro país te cuesta el doble, pero logré hacer mi carrera allá. Le debo mucho a Uruguay, a todos los clubes por los que pasé y a los entrenadores que me tocaron, porque me formaron para ser el jugador que soy hoy”.
Pero su estilo de juego tuvo que adaptarse a la garra charrúa: “Lo que me cambió fue el aspecto de meter más. En el fútbol colombiano no se pega tanto, sino que es más técnico. Allá me tocó cambiar ese ‘en puntas de pie’ a saber que iba a recibir una patada o que yo tuviera que darla. Vivir el fútbol al cien por ciento: en un espacio reducido siempre te quieren ganar. Eso me dio esa cuota de meter pierna que tengo actualmente, aunque a veces se me va la mano. Eso lo he mejorado, porque antes se me iba la mano o peleaba mucho”, reflexiona Berríos.
Todo ese camino lo ha llevado al granate, donde se ha consolidado como una garantía en ataque. “Carabobo ha significado mucho en mi vida. Es el club que me ha dado la oportunidad de darme a conocer internacionalmente. Vine el año pasado a participar en la primera Libertadores del club y a buscar la estrella. No lo pudimos conseguir, pero este año estamos con buenas sensaciones de alcanzar el objetivo. Sinceramente estoy muy agradecido con toda su hinchada, directivos, cuerpo técnico y compañeros, porque cada día mejoramos y buscamos avanzar. Es gratificante venir a entrenar y prepararse para ir a más”, dijo «Turbo».
Romper el techo de cristal
Carabobo viene de alzar el Torneo Apertura y firmar su mejor actuación en competiciones CONMEBOL. Sin embargo, tiene dos años seguidos quedándose a las puertas de la estrella. Los granates esperan el anhelado título absoluto. “Sinceramente estamos muy bien. Lo feo sería que no pudiésemos generar ocasiones de gol, porque el día de mañana, cuando empecemos a definir mejor y a tomar mejores decisiones, vamos a ganar los partidos con mucha contundencia. Salimos a todas las canchas a ganar y a someter al rival, solo nos ha faltado esa cuota de concretar mejor. Trabajamos cada día para corregirlo”, analizó el extremo.
Berríos redondeó: “El objetivo principal es la estrella: que el club se conozca más a nivel internacional, que compita de buena forma en Libertadores y Sudamericana, aportar más jugadores a la selección nacional, mantenernos en la pelea por estar en lo más alto y ganar títulos. Tener ese sello de un equipo competitivo al que todo el mundo quiera venir y los rivales nos vean con respeto”. Durante muchos años a Carabobo le han costado las curvas al final de la carrera, pero con un monoplaza como Berríos en las bandas, está cada vez más cerca de subirse a lo más alto del podio.
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