Valentín Adamo: “Soy un delantero de sacrificio, que me gusta presionar y tirar diagonales”
LUIS VILCHEZ / Comunicaciones Liga FUTVE
En Táchira, la evaluación siempre tendrá como parámetro el título. Sin embargo, el primer semestre de Álvaro Recoba dejó brotes verdes. Superar a The Strongest y una llave muy pareja ante Deportes Tolima fueron los indicios de que el ciclo del “Chino” traería buenas noticias. Quedaron terceros en la Fase Regular y no clasificaron a la final del Torneo Apertura por diferencia de goles. Para darle continuidad a ese buen trabajo, el Carrusel Aurinegro fortaleció su frente de ataque con Valentín Adamo. El charrúa trae experiencia de Brasil y el Viejo Continente. Espigado, rápido y sacrificado, valores que encajan perfecto en la propuesta del cuadro andino.
“La confianza que me transmitió el club y el cuerpo técnico al querer contar conmigo fue un punto fuerte a la hora de decidir venir a Táchira. Es el equipo más grande de Venezuela y cuando te llama una institución así es difícil decir que no”, explicó Adamo. En referencia a su estancia en suelo andino, comentó: “Me he adaptado bastante bien a la ciudad, al clima y a la gente. Sinceramente, la gente me recibió de manera espectacular, son cálidos y se hacen sentir. En ese sentido, me han ayudado bastante para adaptarme al país”.
El ariete será comandado por un ídolo de la Celeste. “Ser dirigido por (Álvaro) Recoba es un privilegio como uruguayo, por todo lo que hizo por nuestro fútbol y la selección. Voy a tratar de aprender lo más que se pueda de él”, indicó. En cuanto a su rol en el esquema del “Chino”, expuso: “Me da bastante libertad a la hora de atacar. Es un entrenador al que le gusta que sus equipos sean protagonistas y en ese sentido le da mucha libertad al ataque. En lo defensivo solicita trabajo, sacrificio, presionar, que es lo que más me gusta hacer”.
¿Cómo se caracteriza como jugador? “Me considero un delantero de sacrificio, me gusta presionar, moverme a los espacios y tirar diagonales. Soy un futbolista bastante rápido para la altura (1,93 m) que tengo. Me gusta estar cerca del gol. Luego, mi juego aéreo es una de mis fortalezas, tanto en ofensiva como en defensa”, resumió el artillero de 24 años. Adamo anexó: “Me gusta que el equipo sea protagonista y me puedo adaptar muy bien a jugar con Rodrigo (Pollero); lo veo como un atacante que se complementa conmigo y es algo muy positivo”.
Pergaminos de peso
“Arranqué de chiquito en River Plate con 14 años y debuté ahí. Luego tuve un paso por la B con Progreso, donde me fue bastante bien. Eso me permitió llegar a Brasil, que fue una experiencia hermosa y difícil, porque se juega a un nivel altísimo. Traté de adquirir la mayoría de conceptos que podía y me hizo el jugador que soy hoy en día. Esas pequeñas acciones de jugadores de mucha calidad traté de incorporarlas lo más posible a mi juego”, relató sobre su camino.
Sus inicios en suelo charrúa y su periplo por Botafogo le dieron fortaleza mental ante las obligaciones de los hinchas. “Obviamente, tras el paso por Uruguay y Brasil en un equipo tan grande, aprendes a manejar la presión de lo que es defender a un elenco con tanta gente. Con el tiempo lo empiezas a disfrutar, porque es lindo llegar al fin de semana y que tengas a tantos hinchas alentándote. Más que una presión, lo tomo como un privilegio”, soltó.
Su recorrido comprende: River Plate de Montevideo (Uruguay), Progreso (Uruguay), Botafogo (Brasil), Unión Española (Chile), Boston River (Uruguay) y RWDM Bruselas (Bélgica). “A Táchira llega un jugador más maduro del que era hace unos años. He tenido la posibilidad de jugar en distintas ligas y he adquirido bastantes conceptos, diferentes tipos de fútbol y diferentes físicos. Me he adaptado bastante bien a Venezuela y espero poder plasmar en el campo todo lo que he trabajado en estos años y la experiencia que he podido adquirir”, aseveró.
Adamo concluyó: “La meta para 2026 es una sola, tanto individual como grupal, y es salir campeón, tanto del Clausura como de la estrella. Táchira es un equipo grande y tiene que pelear por eso siempre. Si al colectivo le va bien, a mí también. Espero poder ayudar con muchos goles y que a final de año se cumplan todos los objetivos”. Tras un primer semestre muy competitivo, Táchira buscará tocar metal en el cierre de año y se reforzó con garra charrúa para aumentar su poder de fuego. Un obrero del gol, de esos que los directores técnicos valoran tanto por su capacidad de inflar redes como por su trabajo sin balón.