Noel Sanvicente enciende la llama de la ilusión en Zamora
La feligresía al fútbol en Barinas tiene su versión del Antiguo y Nuevo Testamento. Es el Zamora antes y después de Noel Sanvicente. El estratega los llevó a otra dimensión y los sentó en la mesa de los grandes. Consiguió dos estrellas y dejó las bases para un par más. El equipo de la década pasada, ese fue su mote. Competir con una identidad propia y ser autosustentable con la venta de jugadores como Yeferson Soteldo o Jhon Murillo. «Chita» retorna a un lugar donde fue feliz e inicia su tercer ciclo en el blanquinegro. Siempre que estuvo en su banquillo, logró que el nombre de la «Furia Llanera» estuviese en un bombo de la Libertadores.
Los buenos recuerdos y el lado humano tendieron el puente entre Sanvicente y Zamora. «Me motivaron los grandes amigos que dejé. Siempre que vengo comparto con ellos. Como dicen en Los Llanos: ‘Mi linda Barinas’. Eso hizo que la decisión de venir fuera más fácil. Hay un buen proyecto que espero que cumpla. Pero elegir este club se hizo fácil por esas amistades», expuso el timonel más laureado de la Liga FUTVE con ocho títulos absolutos.
Como ha sido habitual, el estratega oriental no llega en un escenario de campo de flores y sol radiante. Como en el pasado, tiene que navegar en un mar repleto de barcos hundidos. «Si tengo que comparar al Zamora de este momento con las últimas dos veces, es que siempre tuvo problemas. En este momento los hay, a pesar de que hicieron una buena campaña. No se metieron en copa internacional, pero de la forma como venían fue un curso aceptable. Para mí el cuerpo técnico de José María Morr lo hizo bien. Como en 2012 y 2022, ahora en 2026 no hay un buen presente. Bajo un proyecto se tiene que buscar la manera de tener una estabilidad y ganar confianza. Ser competitivos y crecer en todos los aspectos», analizó el ex DT de la Vinotinto.
El entrenador profundizó: «Crecer a nivel de estructura, infraestructura, equipo y de vender jugadores. Ser competitivos y trabajar como una empresa. Hace rato que no se saca un jugador de acá. Tengo experiencia y las veces que he estado en este club se ha dado lo de funcionar como una empresa. ¿Va a ser difícil? Sí, claro. No tenemos a los fichajes más costosos. Son jugadores que vienen de segunda y otros que vienen de no tener un muy buen presente, pero son muy buenos jugadores. Tienen ese compromiso de hacer crecer a Zamora. Así que hay mucha actitud, muchas ganas y les aseguro que trabajamos día a día para llegar de la mejor manera».
Un «Chita» recargado
La última experiencia en los banquillos de Sanvicente fue a mediados de 2024, en el litoral carabobeño, para luego tomarse un receso. «Cuando terminé con Academia Puerto Cabello me dije: ‘Voy a parar un rato, tener un año de tranquilidad, de viajar, salir y disfrutar’. A veces es bueno para recargar la batería. Con mi cuerpo técnico nos reuníamos cada 15 días, veíamos partidos, charlábamos y analizábamos. Cuando uno está metido en este deporte siempre sigue ahí dentro. Nunca dejé de trabajar, por más que salí y disfruté», reveló el DT, que sumó varios kilómetros de viaje y algunos sellos al pasaporte.
El oriundo de Bolívar hizo su balance de su etapa en azul-naranja y comentó: «Puerto Cabello para mí fue algo grandioso. Lo único que nos faltó fue ser campeones, pero el proyecto donde fui era vender jugadores. En año y pico que estuve ahí, la institución recibió más o menos tres millones y medio de dólares. Se traspasó un jugador, entramos en Sudamericana y Libertadores, donde se ganaron partidos en ambos torneos y pasamos la primera fase. En juveniles seis llegaron a semifinales y cuatro llegaron a la final. ¿Malo? Malo no es. En un equipo que no venía con esa historia. Hicimos un buen año, nos faltó el postre de una final y el título. A veces se da y otras no».
«Chita» complementó: «Esto me sirvió para hacer una parada. Disfrutar con la familia, compañeros y estar atento para dirigir de nuevo. Tuve muchas propuestas antes de venir para Zamora, de equipos grandes y reconocidos en el país, que este torneo van a pelear. Les dije que no. Me gustó la oferta de Zamora porque tengo un amor inmenso por el estado, por su gente, por su fanático y todo lo que representa este club. El cariño que me tienen es gigante. Hubo dos veces que los había rechazado porque no me daban esa seguridad; esta vez sí y espero que cumplan. No solo ellos, también nos toca a nosotros hacer nuestra parte y corresponder esa confianza que depositan en este cuerpo técnico y los jugadores».
Trabajo, trabajo y… más trabajo

Foto: Prensa Zamora FC
Noel Sanvicente no es el tipo de persona que ande con rodeos. Expresa sus ideas de forma sencilla y directa. «Mi meta es trabajar, trabajar y más trabajo. Tratar de mejorar y que el jugador agarre confianza. Este torneo se presta para muchas cosas, porque no es como empieza sino como termina. Hay que seguir entrenando, creer y estar ahí. Que los jugadores tengan la mente siempre fuerte», puntualizó. Si hay una persona que sabe potenciar sus recursos y sacar la mejor versión de sus jugadores es «Chita».
«Para nadie es un secreto cómo reforzamos la plantilla. Cinco jugadores de Titanes, equipo de segunda división, y futbolistas que vienen de equipos donde no tuvieron su mejor año. Necesitan ese voto de confianza para hacer una buena campaña. Creo en ellos (…) Hubo un jugador que terminó en los primeros puestos y, cuando estaba casi listo, nos lo quitaron. En ese punto no podemos competir con otros clubes. Hay que arroparse hasta donde llegue la cobija, con el presupuesto. Pero dentro de la cancha es otra historia», reflexionó el estratega.
El oriundo de San Félix explicó: «Lo que me interesa es la actitud, hacer un equipo estable y que vaya agarrando confianza. Que en el Apertura y el Clausura seamos un elenco competitivo, que pueda pelear el título y brindar esa alegría. Esa es la ilusión y el sueño que tiene la fanaticada: poder dar la vuelta olímpica. Eso no nos lo va a quitar nadie. Muchos dirán que no tenemos un buen equipo, que no hubo buenas contrataciones, pero para mí son los mejores».
El peso del legado
Todo equipo dirigido por Noel Sanvicente en la Liga FUTVE es candidato a la estrella hasta que se demuestre lo contrario. Así lo ha dictado la historia en el siglo XXI. «Sé lo que significa mi presencia acá. Y no es solo aquí, sino en cualquier equipo que vaya. En Puerto Cabello fue lo mismo. Hay objetivos que se consiguen en el corto, mediano y largo plazo. He tenido la fortuna de lograrlos rápido y otros a los dos años de mi contrato», aseveró. El DT complementó: «En Puerto no hubo paciencia; todavía faltaba para que se venciera mi contrato y poder pelear el título. Las cosas se dieron así. Hoy por hoy tengo muchos amigos allá. Por donde paso dejo bastantes amistades. No es como la gente dice que soy odioso; soy una persona a la que quieren mucho por donde pasa y siempre dejo algo».
En los últimos años, Zamora se ve en el espejo y no se reconoce. Hay cierta aura de negatividad y el meme del anciano Helge Doppler cuando exclama: «¡Va a pasar otra vez!», se escucha más fuerte con el correr de las campañas. De luchar títulos a rezar por salvarse del descenso. Ese aspecto mental es otro cambio que viene. «En lo psicológico, el compromiso no es solo de mi parte, sino de cada jugador. De tener esa actitud. Al no ser considerados entre los primeros del país, deben tener esas ganas de luchar para ser tomados en cuenta para la selección y salir al extranjero», expuso.
«Chita» ahondó: «El compromiso es de jugadores, cuerpo técnico, directiva, de todos para levantar a Zamora. Insisto en que el año pasado estuvieron bien, aunque no entraron a copa, pero por como venían dieron un paso importante (…) Buscamos un equipo que se identifique con el club, que tenga ese ADN de que le guste recuperar rápido la pelota, atacar en velocidad y sostener el balón. Son los ingredientes que me gustaría que tenga el equipo para poder pelear. Hay un grupo de cuatro o cinco muy fuerte, pero queremos estar metidos en ese grupo. La pelea es peleando».
El exjugador de Marítimo y Caracas remató: «Apuntamos a ser campeones, pero somos conscientes de nuestra realidad. Tenemos que estar igual o mejor que los de arriba. Nadie me quita la ilusión de comenzar y optar a ser campeón; siempre trabajo para eso». Este reto tiene el grado de dificultad de que más de un tercio de la plantilla se marchó porque «consiguieron mejores equipos» o se «pusieron nerviosos», porque entrado diciembre no se hablaba de renovaciones. Sin embargo, aseveró que «están los que tienen que estar».
Identidad zamorana
«¿A quién no le gusta tener la pelota? ¿A quién no le gusta atacar rápido? La idea es poder tener las dos cosas, tener la lectura y la capacidad de entender el juego. Cuando se tenga que jugar, se juega. Cuando se tenga que hacer ataques rápidos, se ataca. Me gustaría un equipo veloz en transiciones, pero hay que tener las características y los jugadores. Adaptarse y buscar las maneras. Se debe respetar el estilo de Zamora. El club ha tenido elencos rápidos y de muy buenas transiciones. Pero también tuvo etapas de toque como el de Chuy Vera. Mientras gustes y ganes, y la plantilla esté identificada con los colores y la ciudad, el estilo va cambiando», desmenuzó Sanvicente.
En función de esos conceptos afirmó: «La idea es que el equipo se identifique con la fanaticada, que enamore y levante a la hinchada. Que llenen las gradas. El día que llegué por primera vez, en 2012, les dije: ‘Quisiera que La Carolina esté toda de blanco y negro’, y se logró. Estaba lleno hasta la tapa de blanco y negro. Lo podemos hacer de nuevo, pero el equipo tiene que motivar a la gente a ir. Poco a poco darle esa confianza al hincha. Que disfruten y no defraudarlos. Dejar todo en el campo. En el fútbol se puede ganar, perder o empatar, pero cuando la gente se identifica, se emociona por ir al estadio. Eso es lo que queremos, pero no se logra de la noche a la mañana».
¿Y los juveniles? «Siempre van a tener oportunidades con nosotros los jóvenes, pero tienen que ganárselas. Si hay un entrenador que ha puesto a jugar jóvenes he sido yo, pero tienen que demostrar. Hoy hay muchas cosas por las que tienen que jugar muchachos por obligación, pero tienen que merecerlo. La idea es que se lo ganen, se establezcan y se puedan vender. Siempre lo he dicho: necesitamos ser una empresa para que el dirigente no se canse de dar y pueda recibir. Empezamos a trabajar con un grupo, pero eso se consigue a corto, mediano y largo plazo. Necesito gente preparada, con por lo menos un año de trabajo, para que cuando jueguen digan: ‘Aquí estoy yo'», respondió el guayanés.
Zamora-Sanvicente 3.0

Foto: Prensa Zamora FC
«Mis equipos siempre van a luchar. Es un elenco que va a tratar de tenerla cuando se necesite, pero también será de jugar rápido. Hoy por hoy, el fútbol venezolano para mí es de más transiciones que de sostener. Son pocos los que tienen la posesión. Tiene que haber un significado para la tenencia; no sirve dominarla 90 minutos y perder 1-0, si bien hay más probabilidades de que el que tiene el balón pueda contar con más chances de hacer gol», analizó.
El exseleccionador nacional comentó: «Cuando tú manejas los dos aspectos, te vuelves más complicado para los rivales. De eso se trata. Me gusta más el juego directo y las transiciones, pero debemos tener la pelota. Luego de tener la experiencia y de estar con Luis Enrique, Guardiola y Simeone, el que te maneja todas las características es Luis Enrique. No solo te juega rápido, sino que la sabe tener. Me identifico mucho con él».
El estratega de la Furia Llanera señaló: «Cuando tienen que defender, los de Simeone son bravos; y los de Guardiola son un equipo asociado, pero Luis Enrique maneja las dos, por eso es el entrenador que todo el mundo quiere hoy por hoy. Es un elenco complicado que te ataca rápido, tiene la pelota y defiende bien. Cada persona quiere copiar eso, que es lo mejor. Tuve la oportunidad de compartir con los tres almuerzos y entrenamientos. Los tres tipos son unos monstruos para mí y trato de tener un poquito de cada uno».
El Zamora-Sanvicente 3.0 tiene ilusionada a toda la afición del fútbol de la Ciudad Marquesa. Si bien Joaquín Sabina dijo: «Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver», el entrenador más ganador del país se dejó envolver por la magia de Los Llanos y los dictámenes del corazón. A lo largo de su carrera ha demostrado que tiene la capacidad de volver a construir buenos recuerdos en los lugares donde ha dejado huella en forma de estrellas en los escudos. / Luis Vilchez-Comunicaciones Liga FUTVE