Néstor Trejo, el central que ha vivido las dos caras de Trujillanos
LUIS VÍLCHEZ | Comunicaciones Liga FUTVE
El sentido de pertenencia se reafirma en los momentos de mayor dificultad. La sonrisa volvió a los futboleros de Valera. El intenso sol de Trujillo ilumina con un brillo diferente los colores amarillo y marrón tras el ascenso. Pero en 2021, el invierno llegó a esa región de los Andes. El descenso fue peregrinar en una tundra. Néstor Trejo ha vivido las dos caras de la moneda en el elenco aurimarrón. Supo sufrir, ser campeón y ahora lucha por hacer historia en el equipo de sus amores.
“El balance de este inicio de temporada ha sido bueno en lo defensivo y en el mediocampo, pero tenemos que llegar con más fuerza al gol en ataque. Hemos trabajado a lo largo de la semana para conseguir mejorar arriba y en la contundencia”, analizó el zaguero. Trejo añadió: “La clave del buen rendimiento defensivo es que no se negocia el esfuerzo de todos. Cada uno apoya al otro, no importa si hay un error. Tenemos a Mayker González, que es el más experimentado junto a Miguel Umbría; ellos nos ayudan a Fabián Chaverra y a mí como los más jóvenes”.
El andino expuso: “La fortaleza que mantenemos del año pasado, cuando quedamos campeones, es la unión, la alegría y el estar compactos. Seguimos por esa línea y los nuevos jugadores han sido arropados con esa vibra. Sabemos que esa transición de segunda a primera no es fácil. Todo cambia, pero contamos con el apoyo de la fanaticada. Nos hemos adaptado poco a poco, pero lo haremos al 100 % porque Trujillanos es un equipo de primera”. ¿Qué le pide en su pizarra Oswaldo Chaurant? “El profesor nos solicita que estemos bien ordenados, con una línea de cuatro bien parada, comunicación con los volantes, estar atentos en las jugadas y concentrados en las pelotas paradas. Con el balón, que juguemos, que tengamos confianza para filtrar pases. Esa seguridad de tener la pelota sin miedo al error”, señaló.
El defensor complementó: “Tenemos que estar muy pendientes de que no nos filtren pases y estar bien parados. El profesor me da mucha confianza, me dice que juegue y rompa cuando pueda, que haga un cambio de banda y busque habilitaciones que rompan líneas. También le da la misma libertad a Chaverra. Lo que siempre me comenta es: ‘tu responsabilidad es tener el arco en cero’. Eso es con el central que juegue, sea Juan Deusa, Javier Maldonado, Steven Pabón o Kevin de la Hoz. Ese es el trabajo del que le toque jugar”. En Pueblo Nuevo, los aurimarrones consiguieron la primera valla inmaculada de la campaña.
Un vínculo inquebrantable
Cuando la pasión echa raíces desde niño, cuando ese sentimiento se cultiva entre las gradas y las pantallas, no hay nada que pueda talar ese vínculo. “Nací en Trujillo y Trujillanos es el equipo de mis amores. Siempre soñé con jugar en este equipo. Trabajé hasta lograr debutar en este elenco. Sirve mucho sentir los colores en tu corazón, porque no das el 100, sino el 1000 %. Entregas la vida por este escudo, no importa el cansancio”, reveló. Ese arraigo lo combinó con su talento. “Soy un central rápido, al que le gusta tener la pelota y, cuando se puede, salir jugando. Tengo buen juego aéreo. Sé bloquear los espacios y cortar las diagonales de los delanteros”, dijo.
Pero, ¿cómo arrancó todo? “Me inicié desde pequeño y siempre tuve claro que lo mío iba a ser el fútbol. Siempre soñé con ser futbolista profesional; en todo momento estuvo en mi mente. Soy un apasionado de este deporte. Salí de la escuela Don Bosco, por donde pasaron Wilker Ángel, Franklin González y Enderson Torrealba. Han salido muy buenos jugadores; los profesores Gustavo y Alfredo Cortina fueron los que me enseñaron a jugar fútbol. Crecí e ingresé a las canteras de Trujillanos, donde hice todo mi proceso de formación”, relató.
Aunque las sonrisas de hoy estuvieron precedidas por el dolor del pasado. “La temporada 2021 es inolvidable. Fueron momentos muy duros, tristes y difíciles con el descenso. Pero todo pasa y la vida sigue. Gracias a Dios pudimos volver a primera y devolver al equipo a donde siempre debió estar. Fueron años complicados en segunda, pero ahora estoy contento de ser parte del proceso del ascenso. Es lindo estar presente en esta parte de la historia”, puntualizó.
Cuando pone la lupa en la actualidad, hace el siguiente balance: “El presente se siente demasiado bien, la gente te apoya, siempre está ahí y se encuentra muy agradecida de que se logró devolver el equipo a primera. Desde pequeño veía los juegos de Trujillanos en televisión y soñaba con debutar. Este club para mí es amor y pasión. Es todo. Doy la vida por estos colores. Siempre estaré agradecido con esta institución por la oportunidad que me dio de crecer y formarme como profesional”.
Licencia para soñar

Foto: Prensa Trujillanos FC
Trejo fue parte del XI Ideal de la Jornada 3 de la Liga FUTVE TriunfoBet, pero en ese encuentro también brilló el guardameta aurimarrón con cinco atajadas. “La confianza que te da Luis Terán en el arco es sumamente importante. Se ha visto reflejado en cómo ha dado la cara por el equipo y cómo nos ha salvado. Te da esa tranquilidad de que, si cometes un desliz, él está ahí para respaldarte. También quiero mencionar a Osnel, que estuvo en el ascenso; un excelente portero que pasa por una pequeña lesión, pero le tenemos confianza. Al igual que a José Febres; hay plena seguridad en los tres”, analizó.
En el horizonte se pone objetivos claros. “En lo individual me gustaría jugar muchos partidos en primera, ganar experiencia y aprender de los jugadores de más recorrido como Marlon Fernández, Javier Maldonado, Juan Deusa, Mayker González o José Rivas Gamboa, entre otros. Mientras que en lo colectivo apuntamos a mantenernos, meternos entre los ocho y, ¿por qué no?, luchar por el título o ingresar a una copa internacional. Nadie dice que no se pueda. Es lo que nos gustaría y vamos a trabajar por eso, partido a partido. Cada encuentro debemos afrontarlo como una final para conseguirlo”, cerró el central.
En los momentos de dificultad es cuando el ser humano tiene que mantener encendida la vela de la esperanza y aferrarse al mástil. Todo es pasajero. También los ratos de alegría tienen fecha de caducidad. Pero este grupo de los Guerreros de la Montaña, con muchos muchachos que desde la cuna mamaron lo que es el sentimiento aurimarrón, tiene entre ceja y ceja que la sonrisa del hincha de Trujillanos dure mucho tiempo.