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Fernando Díaz, el “Pitbull” de Cabimas que defiende la Causa Rayo

LUIS VÍLCHEZ | Comunicaciones Liga FUTVE

Deportivo Rayo Zuliano ha destacado por ser un proyecto que resalta el talento de la región, con un estilo de juego coherente con los jugadores de la zona: intensos, verticales, veloces e irreverentes. De su prolífica cantera han salido muy buenos atacantes y volantes: Junior Colina, Cristian Romero, Gilmar Martínez, Jhan Vélez, entre otros. Sin embargo, en este Apertura se ha consolidado un central. Ni es de Maracaibo ni hace goles, pero es clave en el equipo azul y amarillo. Un “Pitbull” en la marca, que labró su camino desde Cabimas. Fernando Díaz no es el zaguero más alto, corpulento o rápido; sin embargo, es el tipo de defensor que juega con el corazón y, al mejor estilo de Liam Neeson en “Taken” (Búsqueda Implacable), no descansa hasta recuperar el balón.

“Hemos sacado dos resultados muy importantes, a pesar de que veníamos con una racha negativa donde no nos salían las cosas, pero el grupo supo asumir con la mejor actitud y valentía lo que ocurrió. Nos analizamos en conjunto con el cuerpo técnico y a partir de ahí hemos visto un Rayo mejorado. Tenemos efectividad, estrategia, ataque, táctica y todo eso como el equipo más joven de la Liga FUTVE. ¿Tenemos algo que envidiar a otro elenco? La verdad es que no”, reflexionó el central.

Díaz expuso: “Tenemos los objetivos bastante claros. Sabemos lo que queremos y es pelear por un cupo a copas internacionales. Estamos enfocados y trabajamos para lograrlo en cada uno de nuestros entrenamientos. En cada partido buscamos mejorar. Nuestra mentalidad es que lo podemos conseguir y estamos en el camino para hacerlo”. El central suma 225 minutos en tres partidos de la Liga FUTVE TriunfoBet. Debutó en 2024 y acumula 27 compromisos con Rayo Zuliano, nueve de ellos en Copa Venezuela.

En cuanto a su estilo de juego indicó: “Me defino como un jugador bastante intenso, que le gusta ir a los duelos y no dar ninguna pelota por perdida. Cada duelo lo lucho a muerte. Intento mejorar cada día en los entrenamientos, me exijo para llegar de la mejor forma a los partidos. En todo momento veo oportunidades de mejorar”. Un desarrollo que viene de la mano de la institución. “Ser parte del proyecto de Rayo Zuliano ha sido muy importante en mi carrera. Soy uno de los ejemplos de constancia, disciplina y esfuerzo. He aprovechado al máximo las oportunidades que me han dado para demostrar mi talento. También es satisfactorio poder jugar con compañeros del patio, de aquí del Zulia, y que todos seamos jóvenes. Tener el objetivo de representar al estado y a Venezuela, y en el futuro salir al extranjero; eso es lo que queremos”, analizó.

En la orilla del Lago de Maracaibo

“Siempre en el olvido / A Cabimas la han echado / Ella es la que más ha dado / Y menos ha recibido”, reza la canción “Gaita a Cabimas” de Barrio Obrero. De ese sector que tantas riquezas le ha brindado al Zulia y a todo el país, al que casi nunca se le da el reconocimiento que merece, ahí labró su camino Fernando Díaz. Su inicio en el balompié fue a los nueve años y, cuando tuvo 12, ingresó a la escuela Los Laureles, donde disputó varios torneos municipales hasta los 14 años. La pandemia frenó un poco su desarrollo y se puso a practicar sóftbol cerca de su casa donde había un estadio, pero era algo ocasional.

Su llegada a Rayo Zuliano tiene tres protagonistas. “Fueron el profesor Juan José Betancourt, que me dirigió en TFC Maracaibo; Eric Rivera, encargado de la escuela de fútbol menor Los Laureles; y Ricardo Morales, coordinador de categorías menores, que buscaba un central para el club. Se comunicaron y me llamaron. Coordinamos para que llegara a entrenar hasta la cancha de El Callao; aproveché la oportunidad al máximo e hice mi carrera en las inferiores de Rayo, desde la sub-19 hasta llegar al primer equipo. Desde sub-20 ya entrenaba con el profesional”, relató.

El central confesó: “Al ser de Cabimas, no tenía cómo ir y venir a Maracaibo. Me tocó quedarme en la casa de un compañero, cuya mamá me prestó el apoyo. Allí duré como dos meses aproximadamente, hasta que en la Casa Club de Rayo me aceptaron. Me habilitaron un lugar y empecé a vivir ahí”. Todo respaldado por sus seres queridos, en especial su progenitora, quien fue pieza fundamental en lo que es hoy en día.

“Ser profesional fue una meta que me puse desde muy pequeño y mi familia fue clave para poder lograr ese objetivo, que por momentos ellos y yo vimos muy lejos. Después de tantos años de lucha y trabajo, es muy satisfactorio para todos. Mi mamá fue el pilar fundamental para estar en esta posición. Hizo muchísimos esfuerzos y dejó de hacer muchas cosas por ella para que yo lograra llegar y mi hermano sea lo que es. Sinceramente, se lo debo todo a ella”, aseveró.

Siempre listo para abordar el tren

Foto: Prensa Rayo Zuliano

“Quiero destacar que me vienen otorgando confianza desde hace bastante tiempo, más allá de que no había tenido minutos. El profesor Johanny García cada vez que podía conversaba conmigo y me pedía que estuviera preparado. Que diera todo en el entrenamiento porque en cualquier momento me iba a llegar la oportunidad. Eso se ve reflejado en cada uno de mis compañeros, porque el mensaje es para todos. Se ha visto plasmado en los últimos partidos donde hicimos la dupla de centrales Frank Chávez y yo”, declaró.

El cabimero argumentó: “Mi entendimiento con Frank Chávez ha sido excelente. Nosotros hemos tenido muchos partidos en las categorías menores, tanto como centrales como en otras posiciones. Somos muy buenos amigos, prácticamente hermanos. La comunicación es bastante buena y eso nos ha dado un plus en el campo; pudimos sacar de muy buena manera estos dos últimos partidos en defensa”. Esto va potenciado por la pizarra de García.

“El profesor García, con o sin balón, siempre nos pide lo mismo: que seamos disciplinados, constantes, fuertes e inteligentes. La concentración es lo más importante para conseguir buenos resultados. Gracias a sus consejos estoy donde estoy. He demostrado esas cualidades en los tres partidos que he estado, al igual que mis compañeros”, soltó. Díaz acotó: “El entrenador siempre nos da libertad; en el campo no hay límites, podemos hacer nuestro juego, pero con responsabilidad. Se trata de demostrar de lo que somos capaces”.

Nacido en 2004, sus referentes los ve por el retrovisor. “He visto videos de jugadores con muy buena calidad que son ídolos como José Manuel Rey, Oswaldo Vizcarrondo, Fernando Amorebieta y uno del patio, Grenddy Perozo. En el plano internacional tengo como ejemplos a Sergio Ramos, Paolo Maldini y Carles Puyol. Son futbolistas de los que me gusta su estilo de juego”, comentó el central.

El zaguero concluyó: “Mi meta principal este año es seguir el camino por el que voy, crecer cada vez más como jugador y consolidarme en el primer equipo. Quiero sumar cosas importantes desde lo defensivo, con arcos en cero y victorias. Ayudar a mis compañeros. En lo colectivo, este club está para grandes logros. Estamos enfocados en jugar una Copa Libertadores”. En la zaga es sabueso de presa, un “pitbull” en la marca; su garra y corazón en los duelos son contagiosos. Llena de vigor y energía a sus compañeros. Al igual que una arepa cabimera, no deja a nadie indiferente. Sin ser un prodigio físico, su gran herramienta es su espíritu guerrero y ética de trabajo.

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