Giovani Bamba, el reloj suizo del mediocampo de Puerto Cabello
LUIS VÍLCHEZ | Comunicaciones Liga FUTVE
La Academia Puerto Cabello se reforzó con fuerza para afrontar la temporada 2026 con la Liga FUTVE TriunfoBet, la Copa Venezuela y la CONMEBOL Sudamericana. Su mercado de pases fue tan potente que la mayoría le puso la etiqueta de favorito para este curso. El último en llegar fue Giovani Bamba, procedente del Vizela (Portugal). El suizo mide 1,92 m y ha caído de pie en los “Guerreros del Fortín”. Mientras Eduardo Saragó arma el rompecabezas azul y naranja tras recibir tantos jugadores, el helvético ya alza la mano como una de las piezas importantes: gana duelos, junta al equipo, reparte juego y le da libertad a su acompañante en el bombo central. Si bien su físico es lo que más impacta a primera vista, su buen pie lo vuelve el reloj del sector medular.
“Lo que me motivó principalmente fue la oportunidad de jugar la Copa Sudamericana. Además, vi que es un club con grandes objetivos, con un excelente centro de entrenamiento, un buen grupo humano y jugadores de gran nivel”, expuso el europeo. El volante opinó sobre Ciudad Academia y aseveró: “Cuando vi las instalaciones por primera vez, pensé que eran increíbles. Realmente están al nivel de los grandes clubes de Europa, como el Real Madrid”.
Sobre su primera experiencia fuera del Viejo Continente, indicó: “Mi meta personal es ayudar a Puerto Cabello a lograr grandes objetivos. Me gustaría que podamos terminar campeones del Torneo Apertura, jugar la mayor cantidad posible de partidos y minutos, y hacer un gran papel en la Copa Sudamericana”. En cuanto a la competición internacional, a la que accedieron a la fase de grupos tras eliminar a Monagas SC, dijo: “Significa muchísimo para mí disputar esta instancia. Era uno de mis objetivos cuando decidí venir aquí. Saber que vamos a disputar la fase de grupos y que ya está cada vez más cerca es algo muy especial. Tengo muchas ganas de jugar esta competición y de vivir esa experiencia”.
No juzgar un libro por su portada
Si intentas definir a Bamba desde su biotipo, te llevarás una gran sorpresa. No se le puede encasillar como el típico volante de recuperación a lo Claude Makélélé, sino que tiene otros rasgos más allá de la brega. “Me considero un mediocampista bastante completo. Soy un jugador físico al que le gusta el contacto y los duelos en el campo. Al mismo tiempo, para mi tamaño y mi físico, también tengo una buena técnica con el balón”, reveló. Su sensibilidad con el esférico la desarrolló en su país, donde militó en los siguientes clubes: Fribourg Juvenil, FC Richemond, FC Sion sub-21, FC Wohlen, Stade Nyonnais, Stade-Lausanne-Ouchy y Neuchâtel Xamax.
El oriundo de Friburgo reveló: “La formación en Suiza me aportó mucho a nivel técnico. Cuando era joven, el trabajo estaba muy enfocado en la técnica y en el manejo del balón. Eso hizo que, a pesar de ser un jugador alto, pueda tener buena habilidad con el balón en los pies. Gran parte de eso se lo debo a mi formación en mi país”. Aunque durante su desarrollo no jugó siempre fútbol, ya que cambió la grama por las pistas de hielo.
“Empecé a jugar fútbol a los cinco años. Alrededor de los ocho años lo dejé por un tiempo para practicar hockey sobre hielo. Estuve unos seis meses en ese deporte, pero después decidí volver al fútbol. Cuando regresé, al principio jugué algunos partidos como portero. Luego pasé a jugar como delantero centro y, más adelante, terminé en el mediocampo, posición en la que me he mantenido desde entonces”, rememoró de sus etapas formativas.
Los principales ídolos futbolísticos de su infancia fueron Ronaldinho, al principio, y Lionel Messi de forma indiscutible. Sin embargo, al momento de identificarse por su estilo de juego, tiene claros sus dos referentes: Paul Pogba y Yaya Touré. Esos dos jugadores representan de forma más acorde a Bamba: un portento físico con buen pie. Un volante moderno; un modelo de jugador poco habitual en suelo caribeño y que, con el pasar de los partidos, tendrá más protagonismo en la pizarra de Saragó.