Jesús Gómez, el aura del ídolo en el banquillo de Estudiantes de Mérida
Estudiantes de Mérida busca reverdecer viejos laureles, mientras intenta buscar estabilidad, luego de períodos de turbulencia institucional y económica. La historia invita a ir por todo, pero el presupuesto pide mesura. Para conseguir el punto medio, la directiva rojiblanca ha decido mirarse al espejo y beber de las fuentes del balompié merideño. El último gran ídolo de los académicos ahora da un paso al frente en un nuevo rol. De los regates endiablados de la “Pulga”, a la pizarra del profesor Jesús Gómez. Como muy pocos, es amplio conocedor de los códigos y del ADN del equipo de la “Ciudad de los Caballeros”.
“El proceso de negociación comenzó el día después de mi retiro. El presidente Raúl Carreño mostró el interés de que me formara como entrenador del equipo en categorías menores. Tuve que hacer algunos viajes para mi preparación y no pude tomar la sub-21. Pero desde ahí viene la intención. Hace seis meses se dio la primera reunión formal, escucharon mi propuesta, vieron mi preparación y lo que podía aportar. No se dio el acuerdo, pero al final del Clausura nos reunimos nuevamente. Lo que presenté era prácticamente lo que el club me ofrecía, eran proyectos en común. Estamos en la misma línea y se llegó a un acuerdo de ambas partes”, expuso sobre la negociación de su regreso a Mérida.
¿Cuál es la filosofía de la “Pulga”? “La base del juego que vamos a implantar será una disciplina táctica, en donde cada jugador tenga claro los roles que debe ejecutar dentro del campo, fundamentándonos en un juego de posición. En nuestro modelo de juego queremos un equipo que tenga la posesión de la pelota, mucho más que el equipo contrario. Ser un bloque corto y que la tenencia conlleve peligro. Que esa posesión no sea solo para sumar toques, sino para la consecución de espacios y con ellos sacar las ventajas que necesitamos en la parte ofensiva para marcar diferencias”, reveló.
De cara a este desafío se ha preparado en Norteamérica y recientemente en los Guerreros del Fortín. “Si no hubiese tenido la oportunidad de ir a Estados Unidos y México, pero, sobre todo, la pasantía en la Academia Puerto Cabello, no me consideraría un director técnico preparado para asumir este reto. Rescato la preparación que debe tener un estratega tanto en lo que se refiere a la cancha como en lo tecnológico. El director técnico tiene que manejar muchas más herramientas de visualización y análisis de datos”, argumentó.
El timonel rojiblanco anexó: “Hoy por hoy, el entrenador debe manejar mucho la computadora. La mayor parte del tiempo uno lo pasa en una oficina, al contrario de lo que uno tenía en la mente que el director técnico se encargaba de la cancha. Dedicas muchas horas en tu despacho y para ello debes conocer muchas herramientas que te ayuden con todo tipo de detalles”.
Potenciar al talento merideño
“Una parte fundamental del proyecto es el desarrollo de los jugadores jóvenes, tanto del club como de todo el estado Mérida. Creemos que se ha perdido bastante fuerza del futbolista merideño a nivel nacional y es por la falta de oportunidades. Se cuenta con muchísimo talento y una muestra es la categoría sub-21. Eso ratifica que no estamos haciendo ninguna locura, sino presentando un proyecto en una etapa donde los muchachos piden espacio”, analizó Gómez.
El estratega dio estas declaraciones previo al título en la Liga FUTVE Junior y la clasificación a la Libertadores juvenil. “Que la sub-21 esté en una final da mucha más confianza. No solo a nosotros o la directiva, sino a la misma fanaticada. A estos chicos no le vamos a dar la responsabilidad que nos lleven a una copa internacional y mucho menos de ser campeones, pero sí la confianza de plantearles un desarrollo estructurado y con bases, porque piden una oportunidad desde hace tiempo”, reseñó.
Esta visión fresca viene de la mano con la capacidad de tocar la fibra personal del futbolista. “La gestión del ser humano es fundamental e importantísimo. En mi caso tengo una gran ventaja. No solamente por ser jugador de Estudiantes durante muchos años, por conocer a la ciudad y a muchos jugadores que están hoy en la plantilla, sino que soy un director técnico con un camerino muy reciente. Del país debo ser uno de los entrenadores, en la actualidad, con ese vestuario muy fresco. Sé cómo se vive ahí dentro y todo lo que se maneja. No es lo mismo vivirlo hace 20 años que en la actualidad, con la evolución que significa el paso del tiempo”, desmenuzó.
Una carrera que inició en Estudiantes de Mérida en 2004 y que culminó en 2023, con periplos por el fútbol mexicano y africano. “Entonces lo considero como una gran ventaja, sin ser determinante, lógicamente, porque todo va a sumar. Pero es un detalle fundamental al momento de la gestión del grupo”, soltó el ex volante creativo.
Planificación rojiblanca

Foto: Prensa Estudiantes de Mérida
“Nosotros nos manejamos en microciclos estructurados con una combinación de la periodización integral, que se basa en mesociclos de seis semanas. Pero, sobre todo, fundamentándonos en microciclos estructurados. Vamos semana a semana y viendo las necesidades que va dejando la semana anterior y que vamos integrando a la siguiente”, expuso. El entrenador agregó: “Cuando comience el torneo serán los requerimientos del partido siguiente y lo que dejó el anterior lo que nos va a marcar la pauta de lo que debemos hacer. Pero por ahora manejamos una preparación integral con el mesociclo de seis semanas, que vamos llevando de buena forma y espero llegar al primer partido en la mejor condición posible”.
Eso de cara al arranque, pero ya tiene tierra abonada en este mes. “Estas cuatro semanas de trabajo han sido espectaculares. Con un ambiente ideal para los entrenamientos y el desarrollo del modelo juego que estamos construyendo, que requiere mucha disposición de parte de los jugadores. Su actitud ha sido muy buena, se están entregando al máximo. Las prácticas están siendo muy intensas, muy dinámicas y con muy buena predisposición. No solamente hay bastantes ganas de demostrar, sino de entender rápidamente lo que queremos como modelo juego”, confesó el DT.
Gómez puntualizó: “Sabemos que pedimos conceptos que no son los más comunes o que vengan acostumbrados a ellos. La asimilación de estos va tardar un poco más de tiempo, pero gracias a la disposición de los futbolistas, los tiempos se acortan. Estoy muy agradecido con todo el grupo por la forma como se están entregando desde lo físico, lo técnico y, sobre todo, desde lo mental”.
Con el proyecto claro, el ADN merideño internalizado y el modelo de juego en construcción, la interrogante es: ¿Cómo será la confección de la plantilla? “Con la cantera podemos reforzar todas las posiciones, porque hay jugadores muy buenos en todas las demarcaciones. Sin achacarles responsabilidades de que dicten la pauta en el equipo, sino que vengan a sumar. Brindarles confianza, porque van a aportar las capacidades que tienen, sin recargarlos de presión (…) En cuanto a fichajes siempre hemos dicho que deseamos un central, dos laterales, dos extremos y un volante ‘8’. Por ahora estamos en su búsqueda, luego el tiempo nos dirá si hay una nueva necesidad o si podemos prescindir de alguno de estos requerimientos iniciales”, concluyó.
Surgido de las entrañas del cuadro académico. De canterano llegó al estatus de ídolo, posiblemente el mayor referente del Siglo XXI del elenco rojiblanco. Colgó las botas en la “Ciudad de los Caballeros” y ahí estrenará su pizarra. En épocas de confusión y frustración, Estudiantes de Mérida hizo lo más sano: volver a sus raíces. Desde la introspección, para volver a mirarse en el espejo y reconocerse. Recuperar ese prestigio de un club de dos estrellas y unos cuartos de final de Libertadores (1999). La reconstrucción del orgullo empieza con el profesor Jesús Gómez. / Luis Vilchez-Comunicaciones Liga FUTVE