Liga FUTVE

Richard Blanco: “El gol más importante será cuando consiga trabajar, otra vez, en el fútbol”

La aerolínea Richard Blanco guardará para siempre en el hangar al modelo RB9. Un Avioncito que se cansó de surcar todas las canchas del fútbol venezolano y llevar siempre su pasajero favorito al fondo de las redes. Luego de 207 goles en el torneo local y una carrera para enmarcar, el guaireño cuelga las botas. Pero sus hélices no dejarán de girar y alzar el vuelo en pro del balompié criollo. Ahora la ruta será distinta: no será sobre los campos, sino en los despachos, siempre con el objetivo de buscar una mejor versión de esta disciplina en el país.

«Tengo años preparándome y estudiando algunas cosas, porque mi idea en realidad era retirarme entre los 33 y 35 años. Se retardó mucho por el tema de la pérdida de mi hija, Gala. En el tema económico tuve que poner mucho y luego me tocó comenzar de cero, por eso se alargó muchísimo. Mi plan siempre ha sido ser director deportivo, trabajar en el tema del scouting, formar jugadores y tener una academia pequeña donde pudiera hacer futbolistas más profesionales y más humanos», explicó el delantero.

Su paso en el país austral fue clave para esta visión. «Siempre me ha gustado eso y me traje esa idea desde que fui a Chile, cuando conocí a Clarence Acuña, quien era el director deportivo de O’Higgins. Estuve muy cerca de él y del Toto Berizzo; vi cómo trabajan y su labor con los chamos. Eso me encantó bastante y me abrió el pensamiento para que, el día en que me pudiera retirar, hiciera algo parecido. Casi todos los cursos que he realizado son de CONMEBOL, porque me han facilitado la oportunidad de cursarlos», comentó.

El guaireño expuso: «El último que hice me lo recomendó Acuña, que trabaja en CONMEBOL, y es más que todo sobre un texto de Jorge Valdano que se llama El final de la carrera, donde se abre la puerta a lo que puede pasar cuando dejes de jugar. Retirarse no es fácil. Más allá de que he venido preparándome, no es sencillo al despertar y al acostarse; tu cuerpo aún te exige. Lo hice como jugador activo y con muchísimas ganas de jugar y marcar goles. Pero están pasando muchas cosas y el fútbol venezolano ha cambiado mucho. Se apunta mucho más a los jóvenes que a cualquier otra cosa. Entonces era un buen momento de retirarse y comenzar en otras actividades, de aprovechar oportunidades de seguir en el fútbol desde otra óptica».

De El Pavero a la historia

En Liga FUTVE fueron 207 goles, para ser el segundo máximo artillero de la competición. Muchos más en su carrera. Pero la génesis de todo fue en El Pavero, en La Guaira. Ahí entonó sus primeros gritos sagrados y creó ese idilio con las anotaciones. «El Pavero para mí fue prácticamente todo. Haber jugado ahí me hizo un jugador más sacrificado e intenso. Cada vez que venía un equipo de Caracas o un rival difícil, nosotros siempre intentábamos ser más intensos, desequilibrantes, fuertes, un extra de todo. Eso me convirtió en el jugador que fui a lo largo de mi carrera. A pesar de ser delantero o extremo, en todo momento fui un futbolista al que le encantaba correr. Eso me apasionaba: correr, correr, correr y correr. Los técnicos poco a poco me fueron quitando esa corredera, que por momentos parecía un caballo de paso. Mejoré y le imprimí intención a los desplazamientos. Eso me ayudó muchísimo», rememoró.

Su salto al profesional tuvo varios padres. «Llegué al profesor Lino Alonso de la mano del profesor Arzusa, que me llevaba de La Guaira a Caracas cada vez que venía de Italia en diciembre para los Juegos Nacionales o cualquier evento que fuera importante en representación de Vargas. Me llevaron a probar con Carabobo, con Lino y ‘Cata’ Roque. Desde que llegué fue una historia diferente; cuando me vieron corriendo con intensidad y mis virtudes, les encantó. Tenía mucho por mejorar porque había ido a Europa a jugar fútbol sala y solo había jugado un año fútbol campo en Italia», relató.

Aunque el Avioncito aclaró que su estreno no fue de granate. «La gente se confunde y piensa que comencé con el Carabobo, pero quien realmente me llevó a debutar en primera división fue José Ramón López. ‘Mon’ me vio en unos Juegos Nacionales con otros entrenadores, en un encuentro de Vargas contra Distrito o Miranda. Me invitaron a entrenar en la Hermandad Gallega con el elenco profesional de Deportivo Galicia. Estuve un tiempo con la sub-20 y luego López y el ‘Gordo’ Ravel me comenzaron a subir para jugar con el primer equipo, y ahí se da el estreno», reveló.

Lo mejor de ambos mundos

Foto: Miguel Vallenilla Liga FUTVE

Richard Blanco siempre fue un híbrido entre un salista y un jugador de campo; combinar ambas habilidades siempre fue un plus en su carrera. «El fútbol sala siempre fue parte de mi vida. Te puedo decir que jugué en todas las canchas de fútbol sala que hay en La Guaira. Todavía recuerdo en Carayaca, El Junquito, El Junco, hasta en La Sabana; en este último lugar tenía unos amigos a los que visitaba mucho y lo practicábamos en la cancha La Virginia. En las vacaciones iba para la cancha de béisbol a trotar en las mañanas. Sinceramente, el fútbol sala me dio muchas cosas; siempre lo veía y era muy fanático de la disciplina aquí en Venezuela. También era fan de Robinson Romero, que terminó siendo un padre para mí y fue el que me llevó a Italia», declaró.

El ariete complementó: «Él me llamó un día, me preguntó si tenía pasaporte y si me gustaría ir a jugar a Italia. Ahí comienza mi aventura en ese país donde hice muchísima historia. Soy campeón allá, porque estuve en unos Juegos Nacionales con el estado Lazio. Marqué 19 goles en siete partidos, fui MVP y todavía tengo muchísimos amigos allá». El ex Mineros anexó: «Disputé un par de años fútbol sala y esas dos temporadas quedé campeón, subimos a los equipos de categoría. Pero nunca jugué profesional porque en Italia el fútbol sala era amateur; pagaban mejor los de segunda y tercera de campo que de primera de sala. Tenían muchos problemas, paraban la liga y ese tipo de acciones porque querían que fuera profesional el torneo».

En su análisis determinó: «El fútbol sala me ayudó a mejorar en el manejo de los espacios reducidos y a ser un poco más determinante. Aprovechar los rebotes y todos esos aspectos. Asimismo, me ayudó que nunca dejé el fútbol; siempre me mantuve ahí y eso colaboró muchísimo a que mi carrera fuese tan bonita». Los movimientos dentro de la grama de Blanco siempre estuvieron impregnados de esa tinta que deja el paso por el cemento, lo que combinó con su talento y entrega. La mezcla fue la receta perfecta para inflar las redes.

El partido que se juega fuera de la cancha

«El entrenamiento invisible tiene mucho que ver con lo que uno desea hacer. Mi familia siempre fue futbolera. El que nos llevó a jugar fútbol fue mi abuelo, que en paz descanse. Le encantaba este deporte. Desde niño jugaba en Macuto, La Guaira, en la escuela Luis Felipe Solano los lunes y miércoles. Mientras que los martes y jueves lo hacía en el Pedagógico de Caracas, en El Paraíso. Los partidos eran un sábado con un equipo y el domingo con otro. Eso me ayudó siempre a querer entrenar y mejorar. Mi abuelo nos ponía a entrenar en su casa a mí junto a mis primos y hermanos. Nos ponía obstáculos. Siempre nos comentaba que había algo que mejorar», rememoró.

Estos buenos hábitos los mantuvo en su etapa adulta para llegar a jugar con 43 años en la primera división entero. El fútbol no lo retiró, sino que él colgó las botas aún con fuerzas de marcar varias diagonales a lo largo de 90 minutos. «De adulto entiendo que, para ser diferente, debo hacer trabajos diferentes. Conozco personas que me agregan conceptos y aspectos para crecer, como la fisioterapeuta Úrsula en Puerto Ordaz y el profesor Marcelo Geralnik. Con ellos aprendí que había muchas más herramientas que solo entrenar e irte a casa», aseveró. En ese afán por mejorar, siempre buscó maximizar el recurso más importante en este mundo: el tiempo.

«Un futbolista pasaba mucho tiempo sin hacer nada, por lo que terminé estudiando. Busqué mejorar el tono físico y estar en mi mejor versión. Comencé a ver videos entre semana de los partidos que íbamos a enfrentar, observar cómo jugaban los rivales, en una época en la que empezaban a aparecer los videos en YouTube. Algunos canales pasaban lo mejor de la semana o resúmenes», afirmó. Blanco agregó: «Siempre estuve pendiente para aprender un poquito más, tener un punto más de ventaja al conocer al defensor que iba a enfrentar y detectar las fallas que tenía, donde podía aprovechar una debilidad. Conocer qué tipo de portero iba a tener al frente, si se lanzaba más a la derecha o a la izquierda, si se tiraba hacia arriba o se dejaba caer. Esos detalles me colaboraron muchísimo y fueron mi entrenamiento invisible».

Esta preparación asfaltó su camino para anotar más de dos centenares de goles en la liga venezolana. No hay ninguno sobre otro y su mentalidad demuestra por qué nunca sació su hambre de gloria. «Si te digo que uno fue más importante que otro, mentiría. Para mí todos los goles fueron importantes; cada uno me dio algo y me otorgó un plus en su momento. Siempre dije que el gol más importante es el que viene. Hoy, para mí, el gol más importante será cuando consiga trabajar, otra vez, en el fútbol. Sobre todo en el venezolano. Pienso que tenemos muchas cosas que explotar y mejorar. Cuento con muchas ganas de aportar», comentó.

El “Avioncito” acotó: «Puedo decirte que lo más importante de mi vida son mis hijos. Nadie sabe el sacrificio que hace el deportista por ellos, por entregarles todo para que tengan un mejor futuro. Todo comienza como un sueño, pero con el pasar de los años vas haciendo un esfuerzo enorme por ellos. Te das cuenta de que son los goles más importantes que pudiste tener y esperas que sean para toda la vida. Que cada vez que los veas, entiendas que el sacrificio está ahí y valió la pena».

El camino es la recompensa

Foto: Miguel Vallenilla Liga FUTVE

Por todos los clubes que pasó, el guaireño dejó su huella. «Cada equipo tiene su mística. Cuando uno se retira, vuelve a sus raíces. A mí me ayudó muchísimo Estrella Roja. Cuando estuve en Carabobo la primera vez, decidí irme porque había muchas figuras y jugadores importantes como ‘Chito’ Martínez. Decidí ir a Estrella Roja, que estaba de último, para contar con más oportunidades. Éramos muchos chamos y en ese momento tenía que adquirir muchas cosas. Ahí aprendí lo que es el compañerismo, la lealtad dentro del fútbol y esa parte humana, que es importante. Comprender a cada persona, cada situación diferente y saber que cada quien vive algo distinto. Cuando nos juntamos a trabajar por lo que queremos, todos salimos beneficiados», confesó.

El atacante indicó: «Carabobo fue una casa para mí; mi familia es de allá, de Valencia. Amo muchísimo la ciudad y el equipo, me brindaron muchas oportunidades. En Academia Puerto Cabello también me fue muy bien y aprendí mucho por allá. Martín Carrillo tiene un valor muy importante por cosas que hizo en Academia y eso es muy bonito. Me quedé con la lealtad de los entrenadores como Juan Domingo Tolisano, Richard Páez y Carrillo. Seguramente me salto a muchos otros que fueron importantes para mí y dieron mucho. Más allá de ellos, tengo una bonita amistad con Noel Sanvicente y Eduardo Saragó. También recuerdo al profesor Manuel Plasencia. Todos tuvieron que ver. Soy de las personas que se llevan muy bien con los cuerpos técnicos porque hacen sacrificios importantes para que nos salgan bien las cosas».

En su periplo por el occidente del país, puntualizó: «Lo que se siente al jugar en Portuguesa no tiene precio: ese cariño de la gente, los aplausos, el fanatismo, lo que se vive en la calle. Eso que te transmite la gente y lo que nos hicieron vivir. Fueron experiencias muy bonitas como jugador. Tuve colegas que me mostraron gestos muy importantes que van a perdurar para el resto de la vida». El ariete complementó: «Rayo Zuliano también fue bonito. Ver a los niños todas las mañanas entrar a la escuela, que está dentro del complejo deportivo. Compartir eso es muy lindo. Recientemente en Metropolitanos, que es un equipo muy familiar desde la parte presidencial y gerencial. Se manejan muy bien y son unidos. Un grupo bonito de jugadores».

En medio de ese paseo por la memoria, reflexionó: «Todos tienen un valor, desde el staff, fisioterapeutas, cuerpos médicos y periodistas hasta la utilería. Cada uno tiene un aporte impresionante. Conocer a las personas tiene una relevancia de peso para mí y es muy bonito en esta carrera. Todos están metidos dentro de este agradecimiento».

La casa y la estrella

De sus 499 partidos y 207 goles en la Liga FUTVE, un total de 228 encuentros y 107 anotaciones fueron de negriazul. «Mineros de Guayana para mí es mi casa, mi templo. Eso nadie me lo va a quitar. Lo podré compartir con otros como Vallenilla Pacheco o ‘Borolo’ Yori. Será mi hogar para toda la vida. Aprendí muchas cosas: a luchar por hacer que tu casa se respete y por conseguir cosas importantes. Fue un momento brillante para mí y conseguimos ingresar a cinco copas internacionales. Fue muy relevante para mi carrera todo lo que hice ahí a nivel de goles, asistencias y torneos CONMEBOL», expresó.

El Avioncito soltó: «A Mineros le dediqué una vida. Hice todo un trabajo porque me quise retirar allá y luego trabajar en las categorías inferiores. No solo del club, sino tener mi propia academia. Creo que es el estado que más talento tiene, sin duda alguna. Allí viví mi más grande historia. Más allá de que solo ganamos una Copa Venezuela, que para otros no tiene valor, para nosotros, como jugadores, tiene un valor importantísimo». Mientras tanto, en la Ciudad Marquesa alzó un título absoluto. «En Zamora estuve seis meses, muy poco tiempo, pero fueron semanas demasiado importantes y extremadamente bonitas en mi carrera. Fue el único equipo con el que conseguí una estrella. Teníamos un grupo de jugadores espectaculares. Uno mejor que el otro en la cancha; el recambio eran unos fenómenos. Todos queríamos ganar y hacer historia, absolutamente todos. Nadie fue mejor que nadie. Se armó un grupo muy sano», recordó.

El goleador reveló: «Había muchos problemas alrededor del equipo y nosotros supimos manejarlos. Tuve colegas muy profesionales en ese aspecto. Estuve en otros equipos donde eso no pasó. Para mí, esa unión de la plantilla fue fundamental. Esa estrella nadie me lo puede quitar. Tuvimos chamos que hoy vemos brillar como Soteldo y Gallardo, entre otros. Fue demasiado bonito y espectacular ganar esa estrella con Zamora. Toda Barinas sabe que les tengo un cariño muy importante».

Radiografía del campeonato

Foto: Miguel Vallenilla Liga FUTVE

Con toda su trayectoria, Blanco puede hacer un balance de la Liga FUTVE en las últimas dos décadas. «Creo que el fútbol venezolano ha crecido en muchos aspectos y tiene muchísimas cosas por mejorar. Estamos muy lejos de muchas situaciones del balompié internacional. Debemos crecer. Uno de los temas que pueden evolucionar es la economía de los jugadores, para mejorar la alimentación y que los chamos lleguen de otra manera al profesional. Hay que trabajar muchísimo en categorías inferiores. Con el tiempo ha cambiado y ha crecido, pero hay que añadir ese plus porque en Sudamérica estamos con desventaja en todos los sentidos. Es un tema delicado, pero hay que atacarlo».

El artillero rememoró: «En Mineros tuve la oportunidad de vivir un momento económicamente muy bueno y ese trabajo invisible me ayudó muchísimo. Hice un gimnasio y una piscina en mi casa. También compré botas de recuperación. Pero no todos pueden hacer una inversión así. El FUTVE es parte de mi crecimiento y no tengo duda de que va a seguir mejorando. Hay que aumentar ese esfuerzo de la Federación y la Liga, que ya han hecho uno grande. Hay mucha gente que quiere este fútbol, que lo ama como yo. Que respiramos fútbol venezolano».

El oriundo de La Guaira soltó: «Ojalá muchos exjugadores se sumen a la idea de trabajar con la Liga FUTVE y la Federación para ayudar a que todo mejore. No es que seamos más que los que gerencian o administran, pero pateamos todas las canchas. Conocemos las necesidades del jugador y de todos los que están en un staff deportivo. Esa unión de las dos partes le daría el impulso que necesita el balompié criollo».

El próximo partido

Los próximos desafíos de Blanco no serán en el área rival, sino en los despachos. «Quiero seguir ligado al fútbol. He estudiado y me he preparado. Sé que tengo que seguir ese camino. Mi idea siempre ha sido trabajar en lo que es la dirección deportiva, que es un plano que en Venezuela muy pocos equipos usan por el tema económico. Aquí el gerente realiza todos los roles y eso no es así en otros países, sino que existe el gerente, el director deportivo y muchos otros ramos. Me agradaría laborar en eso, ligado a la coordinación deportiva y estar de la mano de un gerente deportivo para explotar el crecimiento real del futbolista venezolano», aseveró.

El segundo máximo artillero de la historia de la Liga FUTVE indicó: «Quiero enfocarme en los chamos. Que cada club tenga una ideología y una metodología para formarlos. Proyectarlos al extranjero y mejorar el estatus financiero de la institución. Es en lo que me gustaría trabajar y creo que haría unos goles importantes desde ahí. Sin embargo, pasa por la decisión de los clubes y el interés que tengan de integrar nuevos aspectos a su desarrollo deportivo. No todos quieren o tienen la posibilidad».

El vinotinto redondeó: «Pienso que el fútbol venezolano, últimamente, ha crecido institucionalmente en sus estructuras. Todo va a ir cambiando y los equipos que estén más preparados van a pasarle por encima a otros por muchos años, ya que van a despegarse de los demás por la calidad de sus jugadores, sus finanzas, marketing y otros departamentos. Se harán un nombre al momento de presentar a sus futbolistas, como en su momento Caracas y Táchira».

La despedida

Foto: Miguel Vallenilla Liga FUTVE

El delantero mandó un mensaje: «En mi despedida quiero agradecerle a todo el fútbol venezolano. A la Liga FUTVE, a todos los estadios, porque ahí tuve la oportunidad de vivir y disfrutar mi sueño. Entregué todo lo que pude en su momento. Espero que el fútbol y sus bondades me regalen la oportunidad de volver a trabajar ligado a lo nuestro y aportarle cosas importantes a nuestro balompié. Mi idea siempre será llegar lo más alto posible y sumar mi granito de arena. Sé que vendrán chamos que en el campo lo harán mejor que nosotros y romperán todos los récords. A eso hay que apostar».

En su adiós acotó: «Debemos formar mejores chamos, más sanos y más humanos. Darles esa oportunidad a los que vienen de atrás, que no crean que cuando dejas de jugar todo se acaba. Que sepan que puedes trabajar ligado al fútbol venezolano en otras ocupaciones y que serán de importancia». En este momento de mirar hacia atrás luego de tantas alegrías, solo queda la reflexión, pero, sobre todo, la gratitud.

«Quiero agradecerles a todos los que vivieron estos momentos conmigo. Desde los que cuidaban las canchas hasta los fotógrafos, los utileros, a todos. Me ha costado despedirme porque le tengo que agradecer a tantas personas que no he tenido el tiempo suficiente. A los que están cerca y a los que están a la distancia. A mis amigos, de verdad, desde mi infancia. A mi familia. Enviarles un fuerte abrazo a todos los que estuvieron pendientes. Agradecerle a la Liga por darme esta oportunidad de despedirme del fútbol venezolano. Hasta siempre, Avioncito, Richard Blanco», concluyó un histórico de Venezuela. / Luis Vilchez-Comunicaciones Liga FUTVE

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