Neira: “Por mi personalidad me gusta hacer el trabajo silencioso, ese que no todos quieren hacer”
LUIS VILCHEZ / Comunicaciones Liga FUTVE
En un fútbol moderno donde se evalúa mucho la salida desde el fondo, jugar a uno o dos toques y la presión alta, entre otros aspectos del juego, muchas veces se olvidan los fundamentos y las raíces de labores como la defensa. Una de las mejores descripciones que se le puede hacer a Ezequiel Neira es que es un central de toda la vida: recio, fuerte en los duelos, con buen juego aéreo y fiable en el fondo. El argentino disputará su cuarta final con Carabobo y buscará su segunda vuelta olímpica en el Misael Delgado, en el que será el partido 30 del semestre.
“Las conclusiones de lo que va de temporada son positivas porque mantuvimos la alta competencia en los dos frentes (Liga FUTVE TriunfoBet y CONMEBOL Sudamericana). El grupo estuvo a la altura y se pudieron cumplir muchos objetivos. Aún nos queda dar un paso importante y es salir campeones para coronarlo de la mejor manera”, explicó el zaguero. El oriundo de Laborde, Argentina, vive su primera experiencia en el extranjero con el granate.
“Este club me brindó la posibilidad de jugar copas internacionales y me abrió las puertas de competir a un alto nivel, con mucha exigencia. Una institución que me ayudó en momentos complicados. Se lo digo a todo familiar y amigo: esta estructura está creciendo y sigue en desarrollo; seguramente, por muchos años va a ser de las mejores de Venezuela”, aseveró. El sureño acotó: “Aquí he aprendido mucho con una alta exigencia al jugar no solo una liga competitiva, sino Libertadores y Sudamericana, que es muy demandante. Venir a Carabobo es una decisión que me ha hecho mejor futbolista”.
Su disciplina y carácter le han permitido adaptarse bien a las peticiones de Diego Merino, en su momento, y a las de Daniel Farías en la actualidad, cumpliendo tanto en un esquema de línea de cuatro como con tres zagueros. “Nosotros nos apegamos a lo que dice el profesor (Farías) tácticamente. Nuestra función siempre es defender, cuidar el cero y darle seguridad al equipo; a veces con dos o tres centrales atrás, dependiendo de lo que propone el rival. Muchas veces conviene presionar alto, otras veces conviene esperar; de esa decisión se encarga el entrenador. En la cancha, nosotros cumplimos nuestra función”, analizó.
Central hasta la muerte
“Siempre el fútbol estuvo en mi vida, desde muy chico; desde los cinco años me dedico a esto. Mi formación más gruesa fue en Instituto de Córdoba, donde estuve siete años y viví en su pensión, que acá le dicen casa club. Luego en el equipo de mi pueblo, Olimpo de Laborde. Son las dos instituciones que han marcado y me han hecho lo que soy hoy”, rememoró Neira. Aunque muchos niños inician con la ambición de hacer goles, el argentino tuvo claro en todo momento que su hábitat era el área propia.
“Siempre jugué de central y ojalá hasta el día que me muera juegue de central. Nosotros tenemos esa función de hacer el trabajo sucio, silencioso, pero importante; de estar en todo momento alerta y pendiente. Es parte de mi personalidad esforzarme y hacer el trabajo que a veces no todos quieren, pero es fundamental, porque un elenco sin buenos defensores no llega a nada”, confesó sobre su recorrido en el mundo del balompié.
En referencia a su estilo, soltó: “Soy muy fuerte al defender, al ir al cabezazo y ganar duelos. Uno siempre trata de mejorar y sumar herramientas como la salida desde el fondo, que no es una de mis mayores fortalezas. Pero me gusta defender, lo hago muy bien y por eso me avoco al 100% a eso”. Sobre esa mentalidad ligada a su gentilicio, dijo: “El argentino es competitivo y no le tiene miedo a nada; no le pesa enfrentarse a rivales duros. Tiene esa ambición, siempre latente, de ganar y luchar, que si no te hace vencer, te lleva a competir. En caso de perder, sabes que lo dejaste todo”.
De la incertidumbre a la regularidad

Foto: Prensa Carabobo FC
Un encontronazo con el uruguayo Gonzalo Mastriani, en el choque ante Botafogo por la Jornada 2 de la CONMEBOL Libertadores de 2025, puso en vilo la continuidad de Neira en el fútbol; incluso, pudo acabar con su vida. El central sufrió una fractura alineada del hueso temporal izquierdo, además de apófisis y una conmoción cerebral. “En ese momento lo único que me molestaba era que no iba a jugar más la copa y el campeonato, que no podía entrenar. Fueron días complejos. El estar lesionado para nosotros es de las cosas más feas porque no puedes vivir el día a día”, reveló.
Sobre su proceso, señaló: “Gracias a Dios el club me ayudó. Desde la doctora (Marian Rodríguez), la psicóloga (Carla Barreto), el profesor de ese momento, Diego Merino, y el actual, Daniel. Entendieron la situación y me hicieron pasarla de la mejor manera. Eso es algo que siempre valoro. Sé que pudo ser mucho peor. Con el pasar del tiempo la gente del club se fue soltando, escuché muchos comentarios y uno pone en la balanza lo muy grave que pudo ser. Hoy es una anécdota y me quedo con lo que fue, no le doy más vueltas”.
Un año después, un testarazo suyo le dio la victoria a Carabobo sobre Red Bull Bragantino en la Sudamericana. “Un gol importante, pero desgraciadamente no nos alcanzó para clasificar. Me hubiese encantado hacer otro en Brasil. En su momento fue muy lindo, no tanto por el recuerdo del golpe, sino por la anotación. Nos dolió el impulso importante en esa etapa y lo disfruté mucho”, aseveró el jugador de campo con más minutos del granate (2035). En el horizonte se proyecta otra final, en este caso un déjà vu del Clausura ante Puerto Cabello.
“Personalmente, trato de vivir esta semana lo más parecido a lo habitual. Se entiende que pasan cosas de final donde hay más movimiento en redes sociales, comentarios de la gente y todo lo ajeno a la cancha. Nosotros tenemos que tener la suficiente inteligencia para vivirlo igual, porque si uno lo prepara distinto, termina haciendo acciones que no le convienen”, concluyó «Rocky». En un partido de detalles, Carabobo puede tener la seguridad de que en el fondo cuenta con un jugador que entiende su vida desde el oficio de central y que es un apasionado de defender.