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Rodrigo Pollero combina cifras con sacrificio en la fase final

LUIS VILCHEZ / Comunicaciones Liga FUTVE

El Deportivo Táchira marcha líder en el Cuadrangular “B” con siete unidades y una diferencia de goles de +2. Una de las claves del equipo de Álvaro Recoba ha sido la racha goleadora de su coterráneo Rodrigo Pollero, quien ha inflado las redes en los últimos tres encuentros y acumula seis dianas en la Liga FUTVE Triunfobet. El rendimiento del charrúa se siente como un déjà vu de lo que en un pasado reciente realizaba Bryan Castillo. Su andar en el Carrusel Aurinegro ya era notable por su despliegue táctico, pero en el momento cumbre de la temporada le añadió cifras que ilusionan a los andinos con repetir una final de Torneo Apertura.

“La adaptación a Táchira fue muy buena. Desde que llegué con mi familia me he sentido muy cómodo con la gente del club, y los compañeros facilitaron la integración. Es una ciudad muy linda y cálida. Estamos muy a gusto e intento reflejarlo en el campo”, comentó Pollero. El ariete hizo un balance de su actualidad: “Es positivo tanto en lo personal como en lo grupal. Fundamentalmente porque el equipo ha mostrado carácter y buen juego, y ese rendimiento colectivo repercute de forma positiva en lo individual. Estoy alegre por este presente”.

Sobre su encaje en la pizarra del “Chino” Recoba, expresó: “El profesor lo que me pide es ser siempre la referencia en la punta. Es un entrenador que confía en el talento de los jugadores y en su toma de decisiones con respecto a lo que trabajamos en la semana y lo que planea él junto a su cuerpo técnico para cada encuentro. El futbolista tiene libertad de movimientos para ocupar espacios y tenemos poder de decisión, pero siempre cumpliendo lo que se pide en beneficio del colectivo. Esa impronta de poder improvisar es muy importante para el jugador”.

Pollero ha destacado mucho por su rol de sacrificio en el frente de ataque. “El trabajo defensivo es una cualidad que siempre me ha caracterizado. Soy un jugador que piensa que laborar para el equipo me va a ayudar a resaltar individualmente. El funcionamiento colectivo es vital; uno ayuda en la presión en la salida del rival o tapa algún hueco en caso de ser necesario. Siempre me mentalizo en lo mejor para el grupo y eso se refleja en el campo”, confesó.

Punta de lanza aurinegra

“Me defino como un ‘9’ de área y mi mayor fortaleza es la ubicación y el juego aéreo. En mi infancia jugaba de ‘5’, pero en el profesionalismo siempre fui delantero. El gol siempre me acompañó y he podido mostrar mis cualidades a lo largo de mi carrera como atacante central”, declaró el uruguayo. El ariete reflexionó: “Llegué a Venezuela en una etapa muy buena porque este ciclo me toma en un momento de madurez, donde tengo la edad para contar con la experiencia justa y estar bien físicamente. Táchira es un desafío muy lindo que se me presentó y trato de demostrar en la cancha todas mis ganas”.

En referencia a su racha actual, aseveró: “Siento que se me abrió el arco en esta Fase Final, pero lo más importante es el funcionamiento del equipo. Capaz antes no estaba convirtiendo muchos goles, pero trabajaba para que al grupo le fuese bien y ganara partidos. Obviamente el delantero vive del gol, y encontrarlo en una etapa tan crucial del campeonato es gratificante. Toda la labor realizada anteriormente está dando frutos”. En el cuadro aurinegro ha generado una sociedad letal con Carlos Sosa.

“El entendimiento con Carlos es muy bueno porque es un grandísimo futbolista, entiende muy bien el juego y siempre busca ese pase de gol. En este poco tiempo que llevamos juntos, comprendí su forma de jugar y viceversa. En varios compromisos hemos tenido mucha conexión; es más, mi primer gol fue a pase de él. Me ha dado varias pelotas y, aunque en algunas no he podido concretar, con un movimiento o un cambio de miradas él sabe a dónde voy y dónde debe ir el balón. Después, uno intenta asociarse con cada compañero, lógicamente. Contamos con jugadores de muy buen pie e inteligentes, y como delantero intento sacarle jugo a toda esa calidad”, indicó.

Parte de su desarrollo como atacante se dio en el Viejo Continente. “El fútbol suizo es muy bueno, intenso y físico. Ciertamente tuve que modificar mi juego. Lo que más me dejó fue la preparación física porque te exige mucho y hace que tengas que estar listo tanto en lo mental como en lo atlético. Además, el juego cambió y ahora se necesita más movilidad, se hizo de ida y vuelta. Lo que era el ‘9’ convencional, más posicional, ya no funciona. Me adapté y jugué en distintas ligas, donde me aclimaté rápido a las exigencias. Le sumé a mi estilo lo que aprendí en el balompié suizo, brasileño y argentino. A tu forma de jugar le agregas distintas facetas, y eso hace que subas tu nivel y crezcas”, reflexionó.

Formado bajo presión

Foto: Prensa Deportivo Táchira

“Mis inicios fueron en mi ciudad, San José de Mayo, que queda a una hora de Montevideo. Ahí jugué en el Club Atlético San Lorenzo, el equipo de mi alma. Luego llegué a las formativas de Peñarol, donde estuve dos años en la cuarta división y otro año en la tercera. Entrené con el primer equipo y jugué un amistoso, pero no llegué a debutar oficialmente”, relató. Su núcleo familiar fue clave para mantenerse firme en una institución con tanta historia. “Mi familia fue un pilar fundamental; mis padres hicieron muchos sacrificios para acompañarme a todos lados y para que nunca me faltaran unos zapatos de fútbol. Todo lo que tengo es gracias a ellos”, señaló.

Uruguay es una auténtica fábrica de jugadores a pesar de su densidad demográfica. “La formación en mi país es muy buena. Estuve en una etapa donde se trabajó mucho en las divisiones formativas. Me crucé en el camino con gente que sabía mucho de fútbol y volcaba todo su conocimiento para que el juvenil pudiese crecer. Que de un país tan pequeño salgan tantos jugadores quiere decir que abajo se trabaja bien. También va de la mano con el hambre y las ganas de superación que tenemos los uruguayos”, rememoró.

Esa inmunidad ante la presión la adquirió en el conjunto carbonero. “La formación en Peñarol te exige al máximo. Desde pequeño te hacen sentir que siempre tienes que ganar. Los clásicos se sentían diferentes y todo lo que pasaba tenía repercusiones enormes. Desde chiquito creces con esa exigencia porque estás en un equipo grande. Es muy similar a lo que pasa en Táchira: un club grande con mucha gente donde tienes la obligación de ganar todo lo que juegas. Llegué a San Cristóbal con una madurez que me permite lidiar bien con eso”, expuso el goleador.

El momento decisivo del semestre

Primero en el Misael Delgado contra Carabobo y luego en Pueblo Nuevo ante Estudiantes de Mérida; en ese par de compromisos el aurinegro decidirá su futuro inmediato en esta primera mitad del año. “Los próximos dos encuentros son finales, como lo ha sido todo el cuadrangular. Si nosotros nos seguimos preparando de la mejor manera, con la misma intensidad y confiando en el trabajo realizado, podemos conseguir esas dos victorias que nos lleven a la final”, analizó el delantero charrúa.

Sobre sus aspiraciones, concluyó: “La meta principal en Táchira es lo grupal. Conseguir el primer objetivo que es el Apertura para luego ir por la meta mayor del año, que es la estrella. Debemos ir paso a paso. En lo personal, no me pongo un tope ni un número de goles, quiero anotar la mayor cantidad posible porque estoy en un equipo que te exige eso. En la actualidad sumo siete si se le añade la anotación que hice en la CONMEBOL Libertadores”.

La exigencia en el Deportivo Táchira es ganar, ganar y volver a ganar, cuidando tanto las formas como el resultado. En la Fase Final, donde los detalles toman un rol protagónico y cada gol pesa una tonelada, Rodrigo Pollero ha sabido sumarle efectividad a todo el buen trabajo táctico realizado a lo largo del semestre. Garra charrúa, experiencia internacional, madurez y un estado de forma óptimo: un «9» acorde a los estándares de Pueblo Nuevo que mantiene ilusionada a la hinchada en San Cristóbal.

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