Angelo Peña, un futbolista de corazón, mente y alma rojiblanca
LUIS VILCHEZ / Comunicaciones Liga FUTVE
En el barco del fútbol venezolano, que suele navegar por aguas con mucha tempestad, que los clubes permanezcan en el tiempo es una labor para aplaudir. Estudiantes de Mérida es un club histórico, pero también golpeado por los embates de las tormentas. Lo que siempre lo ha mantenido a flote es que se ha amarrado al mástil del sentido de pertenencia; ese vínculo indestructible entre el merideño y su equipo. Un hilo rojo y blanco que cose corazones con ese escudo. Este año apostaron por Jesús Gómez como timonel; la experiencia que le falta en el banquillo le sobra como ídolo de la institución. Clasificado a la Fase Final, con el goleador del torneo y ahora con otra gran novedad: el regreso al gol de Angelo Peña. Otro jugador que tiene el ADN académico en sus células.
“El balance es positivo. El equipo ha mostrado carácter y compromiso. Venimos de un 2025 que dejó muchas enseñanzas. Entendimos que cada detalle cuenta, que la constancia es clave y que en los momentos difíciles es donde se forma la identidad del grupo. Hoy somos un equipo maduro y competitivo”, expuso el volante, que viene de inflar las redes contra Monagas. El mediocampista añadió: “El profesor Jesús (Gómez) me pide que sea dinámico, que me ofrezca como una opción y sea agresivo en los últimos metros. Con la posesión, que tenga criterio y marque diferencias. Al momento de recuperar, que sea solidario, presione y ocupe bien los espacios. Me da libertad para moverme, pero siempre dentro de un orden táctico”.
Su tanto llega con una vieja fórmula que no caduca: su buen remate desde larga distancia. “Siempre he sido muy trabajador en cuanto a la pegada. La practico constantemente en diferentes facetas de golpeo y busco perfeccionarla. Pero es algo que pasa mucho por la confianza que uno tenga, de tener el gesto claro y ejecutar con convicción”, reflexionó. Esa seguridad se la brinda desde el banquillo la “Pulga”, que fue su compañero y ahora es su DT. “Ayuda muchísimo todo ese recorrido porque es alguien que conoce esta institución. Sabe lo que significa esta camiseta y lo que se vive dentro del camerino. Esa conexión que transmite al grupo y a la gente fortalece mucho”, afirmó.
«Uno di noi»
En el calcio suelen usar la frase «uno di noi» para definir a un jugador o estratega que está muy vinculado con el club; de esos que son una institución dentro de la institución. “Estudiantes representa para mí una parte importante de mi vida. Hay un sentido de pertenencia grande y eso se refleja en la cancha. La presión siempre va a existir cuando uno juega al fútbol; la tomo como una motivación para dar más y responderle al club”, expuso “Poti” sobre su relación con el cuadro académico.
De linaje futbolero al ser hijo de Oscar “Chiqui” Peña, exjugador y campeón con Estudiantes de Mérida. “Mis inicios en el fútbol fueron muy apasionados, de mucho esfuerzo, aprendizaje y disciplina. Siempre con la ayuda de mi papá y mi mamá. Los primeros pasos fueron en la escuela de fútbol Gilberto Maya, donde fui creciendo hasta llegar al fútbol profesional”, rememoró. La identificación del merideño con su escuadra genera comunión dentro y fuera del campo.
“La clave de permanecer a lo largo de los años es la identidad que la gente tiene por este club. Las personas que trabajan y dan todo para que los jugadores estén bien. Esta es una institución que nunca baja los brazos y siempre compite, más allá de las dificultades que atraviese”, argumentó el enganche. Tras cumplir varias fechas de sanción, la feligresía rojiblanca vuelve a las tribunas de su casa. “El apoyo que tenemos cuando jugamos acá es fundamental; la gente se siente y nos impulsa. Volver a tener el Metropolitano con público nos da un plus anímico importante, nos hace fuertes como locales, que es la clave en esta competencia”, dijo.
A sus 36 años se ve entero y, cuando está en campo, marca el tempo de los compromisos. “Con el tiempo uno aprende a leer el juego. Trato de ser más inteligente en los movimientos, elegir mejor cuándo correr, cuándo pasar y ubicarme mejor para ayudar al equipo. La experiencia te puede dar un poco de eso”, analizó. En cuanto a lo que se plantea en el horizonte, soltó: “Mi primera meta es estar sano, con la ayuda de Dios. Poder ayudar desde lo individual al colectivo. Tenemos un gran grupo, ojalá podamos conseguir los objetivos que nos planteamos en un principio. Esta institución merece mucho”.
Luego de un 2025 lleno de dificultades y momentos aciagos, la estabilidad vuelve a Mérida. Aspiraciones reales de volver a una competición internacional y herramientas de sobra para luchar por el título del Torneo Apertura de la Liga FUTVE TriunfoBet. La paciencia le ha rendido frutos a la directiva con la apuesta en Jesús Gómez. Ahora la “Pulga” afrontará la etapa decisiva con un guerrero de mil batallas; un volante que tiene ese escudo tatuado en sus células. Un jugador de corazón, mente y alma académica. El mundialista sub-20 promete subir el techo competitivo de los rojiblancos.