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Axel Izarra, el adolescente que “pide cancha” en la Liga FUTVE 2

ANDRÉS YÉPEZ / Comunicaciones Liga FUTVE

¿Qué características generalmente llegan a la psiquis cuando se observa a un capitán? Las más recurrentes deben ser: liderazgo, experiencia, nervios de acero y voz de mando para dirigirse tanto a compañeros como árbitros, cualidades que son difíciles de compaginar con un muchacho de 16 años como lo es Axel Izarra.

Incluso habiendo sido inscrito tardíamente, el merideño irrumpió esta temporada en el esquema del Vigía FC dirigido por Gustavo Romanello, donde portó el brazalete en la Fecha 11 frente al Deportivo Lara. De esta forma, pudo convertirse en el capitán más mancebo conocido en la historia de la Liga FUTVE 2.

Asimismo, más allá del reconocimiento para tener dicho honor, ha causado gratas impresiones desde su debut en la Fecha 5 de la Liga FUTVE 2 Apuestas Royal. Tanto es así, que ha sido seleccionado para conformar el XI Ideal de la Jornada en par de ocasiones, por su debut estelar frente al Zamora B y su desempeño dos compromisos después contra el Ureña SC.

Salto al profesionalismo

“En lo personal me describo como un jugador con disciplina, de mucha dedicación y trabajador. Me gusta entrenar el doble para seguir teniendo esa formación y poder seguir creciendo más como jugador, con mucha humildad, mucha sencillez y siempre con mucho compañerismo. Siempre llego a multiplicar, a sumar y nunca a restar ni a dividir”, compartió Axel cuando se le preguntó por la consideración personal acerca de sus destellos inmediatos.

Sin embargo, más allá de su sentido de desarrollo y compromiso, así como su presencia en las distinciones ya mencionadas, Axel sabe que la principal diferencia en esta nueva etapa de su carrera radica en lo corporal: “En lo físico influye bastante porque a la hora de un choque o a la hora de un salto siempre hay cierta diferencia. Pero trabajo para eso, trabajo para cada vez disminuir esa brecha y seguir creciendo”.

Su autocrítica no termina allí, pues reconoce que su talento y sus capacidades sobrepasan lo mostrado en este naciente curso y, a su vez, es optimista en que conseguirá demostrarlo. “Debo confiar en mi visión de juego, porque he jugado bien, aunque he jugado muy simple. Pero poco a poco y en cada entrenamiento que he tenido he ganado esa experiencia y ya me suelto más. Considero que todavía me falta soltarme para intentar filtrar más pelotas, buscar asistencias y buscar pegarle al arco”, comentó.

Igualmente, debe compaginar estas responsabilidades sin descuidar su vida académica. Axel está cursando el cuarto año de bachillerato en Ciudad de Mérida, localidad ubicada a casi 70 kilómetros de distancia y cuyo trayecto hasta El Vigía recae en una hora y media de travesía en el transporte vehicular.

“Estudiaba y me iba a las doce del mediodía. Después entrenaba a las tres y a las ocho de la noche me devolvía para llegar a las nueve y media. Así estuve por un mes y después me vine a vivir a Carmelia, en un apartamento en el que vive mi hermano”, compartió.

Valoración del mandamás y ascenso a la capitanía

Foto: Prensa El Vigía FC

La humildad y la cada vez más pública habilidad de Axel Izarra fue bien vista por su entrenador, Gustavo Romanello, desde el día uno. El argentino ve en él un centrocampista con personalidad, que entiende el juego y que suma por su versatilidad y adaptabilidad para jugar ya sea como mediapunta, interior o en un doble cinco. “Pide cancha. Desde el inicio estaba preparado para jugar”, resumió el director técnico.

Su capacidad para dominar varios perfiles y su facilidad tanto para recibir como para distribuir con ambas piernas es uno de sus atributos más enganchantes para contribuir dentro del esquema de Romanello. “Sí, tiene esas condiciones para orientar el juego, hacer que progresen las jugadas y resolver en una zona donde se necesita pensar rápido”, analizó.

Ahora bien, como se dijo, Axel Izarra se convirtió en el capitán más joven dentro de la categoría de plata del balompié venezolano. Para poner en perspectiva, un tal Yangel Herrera tuvo este honor en su momento cuando jugaba con el Monagas B con tan solo 17 años y, como en aquel entonces, la noticia no corresponde a un hecho aislado, sino a una consecuencia de rasgos notables

“El tema de la capitanía de Axel fue meditado por el cuerpo técnico y yo siempre trato de que la cinta de capitán la lleve alguien que tenga status dentro del plantel o alguien que haya estado mucho tiempo. Me gusta también que el capitán sea alguien del centro del campo, generalmente. Coincidió casi todo eso y fue bien merecido, porque es un muchacho que la lleva bien puesta. No le pesó para nada y él siguió con la misma humildad de siempre que le corresponde”, relató Gustavo Romanello.

Por su parte, el juvenil del conjunto andino describió ese día desde su perspectiva: “Cuando entré al camerino no sabía que me iban a entregar esa cinta de capitán. Entonces, escucho al entrenador diciendo que el brazalete lo portará un jugador del patio, uno que lo merece y que viene trabajando de la mejor manera y dicen mi nombre. Allí me llené de muchos sentimientos, mucha alegría y me mentalicé que tenía que respaldar la confianza del profesor”.

“El cuerpo técnico me dijo que me lo merecía, que disfrutara y que cuando uno hace las cosas bien suceden cosas bonitas en nuestra vida. Me dijeron que debía entrar a esa cancha a disfrutar y saber que estoy representando a un equipo de historia, de trayectoria y que lo hacía con la mayor responsabilidad posible”, agregó el ’10’ del equipo.

De altos a bajos con la selección nacional

Axel Izarra fue una de las piezas habituales de la Vinotinto sub-15 en el CONMEBOL Liga Evolución del año pasado, celebrado en Paraguay. Esta participación plasmó la mejor participación de Venezuela dentro del Sudamericano de la categoría, tras haber pisado el podio con la tercera posición del certamen. El combinado nacional perdió en las semifinales ante Brasil y posteriormente venció a Uruguay, en una tanda de penales que permitió llevarse esa medalla de bronce.

“Fue una experiencia muy bonita, una que no puedo olvidar. Fue espectacular convivir con los profesores, convivir con los jugadores y tener todas esas vivencias. Remamos hacia el mismo lado, marcamos la diferencia y quizás no confiaban tanto en nosotros, pero nos la creímos. Al final necesitábamos un solo gol para pelear la final, pero Dios sabe por qué hace las cosas y sé que nos tiene preparado algo mejor”, manifestó el joven.

A pesar de que el merideño disputó cinco partidos con tres titularidades incluidas, eso no significó su presencia en el último Sudamericano sub-17. No obstante, si bien lamenta no haber estado, recibió la decisión del cuerpo técnico con sencillez: “Lo tomé como que tengo que trabajar más todavía, de que si no me llamaron es porque me faltaba algo más. Veo que tengo que prepararme más y hasta el doble para marcar diferencia”.

De esta forma, con la tercera clasificación consecutiva la Copa del Mundo sub-17, Axel exclamó que no pierde la esperanza de volver a usar la casaca vinotinto: “Quiero jugar el Mundial, que es el sueño de todo jugador venezolano. Tengo mucha fe de estar y de no ser así no me desmotivaré. Al contrario, trabajaré el doble para estar entre los mejores”.

Con la mira en Estudiantes

Foto: Prensa Estudiantes de Mérida

Axel Izarra es nacido, criado y formado en El Vigía, aunque en el 2024 ingresó en la disciplina de Estudiantes de Mérida. Añora servir a la institución y le agradece infinitamente el ser parte clave en su formación, misma en la que cita nombres como los de Alejandro Chacón, Carlos Eduardo Chacón y a su tío, Yonsandro Piedraíta.

El Académico, adicionalmente de darle una oportunidad para continuar su camino a la elite del fútbol nacional, simboliza un anhelo de infancia por el club de los amores de la familia Izarra. Una familia que, además de tener a Axel, ya cuenta con la figura de Ander Izarra, su hermano. El delantero forma parte del primer equipo y, al igual que Axel, explotó profesionalmente en El Vigía en la última campaña. Allí fue goleador y miembro del XI ideal de la temporada.

Axel Izarra ve en su hermano mayor una figura a seguir, un ejemplo y, junto con Dios (como gran devoto que es), su familia y toda la institución de Estudiantes de Mérida, un apoyo clave para seguir avanzando en su naciente carrera que, con solo 16 años, ha aupado éxitos de los que no goza el futbolista promedio a su edad.

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