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Enderson Abreu, el arquitecto que une los cimientos en el retorno aurimarrón

KEVIN DE SOUSA | Comunicaciones Liga FUTVE

Cinco años tuvo que esperar Trujillanos para volver a pisar los engramados de la primera división del fútbol venezolano. Luego de atravesar un gran desierto y de no ver la luz al final del túnel durante cuatro campañas, «Los Guerreros de la Montaña» encontraron a líderes representativos que encabezaron ese camino para regresar a donde pertenecen.

Ese equipo que se coronó campeón de la Liga FUTVE 2 tuvo como sello a los nacidos en «La Ciudad de las Siete Colinas», esos chamos que crecieron viendo a Trujillanos en primera y que anhelaban devolverlo a la máxima categoría. En este apartado sale a relucir el nombre de Enderson Abreu, un arquitecto que mueve los cimientos del cuadro aurimarrón desde el lugar donde se genera todo, la medular del campo.

Abreu porta el dorsal «10» en su espalda, pero el amor por los colores lo hacen asumir un sinfín de responsabilidades en el eje. Es el cerebro del cuadro andino y el reflejo táctico de Oswaldo Chaurant en el terreno de juego. Un «10» con alma de «5» que siempre se encargará de poner orden al fuego valerano, como un hechicero que controla la chispa a su antojo para asegurar que los rivales no salgan ilesos del «Cementerio de los Grandes».

Ese andar por la división de plata fue un viaje de superación y confianza en el proceso. La llegada de Oswaldo Chaurant fue el primer paso para conseguir una identidad desde lo grupal, mientras que en la cancha los resultados llegaron gracias a un fútbol veloz y efectivo. Si repasamos línea por línea el estratega logró armar un plantel rico en aptitudes, donde cada pieza cumplía su rol según las características que poseía. Experiencia en la zaga con Mayker González, inteligencia en la zona dos con Enderson Abreu, desparpajo por la banda con Marlon Díaz y contundencia en el área con Rivas Gamboa. El rompecabezas del timonel funcionó a la perfección para conseguir el ascenso, en un proceso que el volante estrella definió detalladamente: «Fue un proceso bastante duro para mí. Durante tres años nos comimos la verde pero conseguimos sacarle provecho a la experiencia. Destaco lo positivo y estoy feliz por como se dieron las cosas. Sabía que Dios me había dado la oportunidad de volver a jugar al fútbol y que debía aprovecharlo. Redimirme con el equipo de mis amores después de tantos errores del pasado fue una sensación inexplicable».

Para el mediocentro no hubo mejor escenario donde hacer las paces con sus botines, luego de un paso poco fructífero en Puerto Cabello y Zamora que lo dejó con un sabor de boca amargo. En Valera se reencontró con la identidad que lo hizo amar este deporte, lo que le aportó un cambio de chip necesario para su carrera: «Regresar a Valera me ayudó a madurar y valorar mucho más mi trabajo como futbolista. Sabía que teníamos un objetivo desde el primer día que me puse la camiseta en segunda, y era llevarlos a la primera división, que es donde siempre debió estar el club. Representar a Trujillanos es un sueño cumplido para mí, crecí viendo al equipo desde las gradas y ahora defenderlo dentro de la cancha para mí es una bendición», comentó.

Mucho se habla de la atmósfera que emana el José Alberto Pérez y de la influencia que tiene el mismo sobre sus jugadores. Justamente ese fútbol valiente y osado tiene que ver con la afición andina, que partido tras partido le transmite esa energía a los protagonistas. Bajo este marco, jugar con el corazón fue una de las claves en la lucha por el ascenso: «En nuestro camino por segunda creo que fue muy importante jugar con el corazón. Se hizo una familia donde todos remaron hacia la misma dirección. Sabíamos que era una oportunidad bonita para darle una alegría a nuestra gente, a pesar de que pasamos momentos duros hoy por hoy te digo que valieron la pena».

Nueva piel, nueva identidad

Enderson Abreu supo diferenciar cuando era el momento perfecto para comenzar desde cero. De vuelta en su tierra natal, pudo reflexionar con mentalidad tenue para identificar que debía cambiar. La magia que desprenden sus guayos empezó con una evolución en su identidad, cuando se dio cuenta que el tiempo en el fútbol no pasa en vano.

A partir de que se puso la casaca aurimarrón inició su proceso de simbiosis. Paso a paso se fue reconciliando con la esférica, hasta que un día la conexión mutó sin precedentes. Ya no veía la redonda como un complemento, ahora la percibía como el centro de todo. En ese proceso el cerebro del valerano hizo cortocircuito. Ya no era ese chamo que tenía destellos un día si y otro no, ahora asumía la batuta de referente en un club histórico del balompié criollo.

En referencia a su proceso de superación que lo convirtió en un baluarte innegociable para el juicio de Oswaldo Chaurant, el categoría 2000 explicó: «Todo lo que me pasó anteriormente siendo tan joven me sirvió de aprendizaje. Cambiar mi enfoque fue importante para mi progreso profesional. En cuanto a la mejoría táctica, soy de ver mucho fútbol y de ahí aprendo muchas cosas. Soy consciente de que mi posición conlleva mucha responsabilidad y a eso le sumo mis ganas de aportar».

De vuelta a las grandes ligas

Foto: Prensa Trujillanos FC

El deseo de codearse con los más grandes del país se volvió una realidad para el elenco bicampeón. A pesar de la alegría inmensurable tuvieron que poner rápidamente los pies sobre la tierra. La directiva se encargó de escoger con ojo de halcón a los representantes que vestirían sus colores en la categoría de oro, una escogencia que se terminó inclinando hacia nombres de jerarquía.

Pero los elementos que componen un plantel no son nada sin una idea que los movilice, y para esta temporada siempre tuvieron entre ceja y ceja el mensaje del cuerpo técnico. Las palabras se han convertido en hechos para este grupo de jugadores, que arrancaron la Liga FUTVE TriunfoBet con ganas de plantarle cara a cualquiera: «Sabíamos que iba ser muy diferente todo. La mayoría llevaba tiempo sin jugar al ritmo de primera, pero creo que hoy en día el fútbol es de hombres, no de nombres. Contamos con gente experimentada que conoce mucho de este fútbol, empezando por nuestro entrenador. Nos hemos preparado muy bien para afrontar lo que se nos viene durante la campaña», enfatizó el volante de primera línea.

En este sentido, el diestro declaró lo que significa desplegar sus servicios a extremos de la talla de Marlon Fernández y Juan Carlos Ortiz, guerreros de mil batallas que desde ya le han aportado un distintivo a la fase ofensiva: «Me siento privilegiado de poder compartir con gente tan importante para nuestra liga. Esa viveza que le inyectan al vestuario nos ayudará para afrontar mejor la temporada. Disfruto día a día tenerlos con nosotros y espero aprender mucho de ellos».

El campeón de la Liga FUTVE 2 se encargó de blindar la nómina con 15 fichajes para competir a lo largo de ambos semestres. La adaptación no ha sido esquiva para los recién llegados, entrando en la dinámica con plasticidad para poner a prueba su casta. La oncena aurimarrón encaró con carácter las primeras fechas de la Fase Regular, pero quedaban a deber al dar el golpe sobre el pórtico.

La primera diana de Trujillanos en su regreso a la máxima categoría tuvo que esperar hasta la Jornada 2, en un contexto lleno de epicidad que terminó arropando a Carabobo. A pesar de ir por debajo en el marcador el desgaste le estaba pasando factura al combinado granate, una oportunidad que los locales aprovecharon para destaparse. Ubicado en el eje, un Enderson Abreu que había movido los hilos se encontraba expectante para hacer soñar al José Alberto Pérez. Las sustituciones le dieron un pulmón extra y así fue que sucedió el hito valerano. Ese niño que se convirtió en hombre fue el encargado de ponerle sello al retorno aurimarrón, con un tanto que nunca se le borrará de la memoria: «Si te soy sincero no pude celebrarlo como lo tenía pensado, debido a la circunstancia del marcador y las ganas por ganarlo. Sin embargo, si te puedo decir que sentí una alegría enorme, tiene un gran significado para mi carrera profesional y lo recordaré siempre».

En relación a lo que pasó por su mente cuando decidió atacar el espacio y como lo vivió desde lo táctico, enfatizó: «Yo estoy jugando de «5» pero me gusta mucho llegar al área. Viendo que íbamos abajo en el marcador decidí romper mi zona. Al detectar que Lette levantó la cabeza hice la diagonal confiando en que me llegara el balón. Gracias a Dios me la lanzó y pude llegar para marcar».

El recién ascendido afrontó con madurez sus choques de estreno para salir bien parado contra rivales de la cúspide. Luego de enfrentar a UCV, Carabobo y Táchira pudieron evaluar de que estaban hechos, al conseguir dos empates positivos y un arco en cero en Pueblo Nuevo. Si la institución andina sigue por esta senda es imposible no soñar con una posible clasificación al G8. Ya salieron de los baches y ahora disfrutarán los paisajes de la carretera, en un presente que promete para «Los Guerreros de la Montaña»: «Creo que tú lo has dicho, las primeras tres jornadas fueron duras para nosotros. Las tomamos como una prueba para saber si estábamos preparados para competir. No queremos quedarnos de brazos cruzados o simplemente participar, buscamos pelear por nuestros objetivos. Todos hemos entendido ese mensaje y vamos juntos como una familia. Cuando lleguen los goles y empezemos a sumar de a tres seremos un equipo a tener en cuenta para el torneo», finalizó.

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