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José Correa, el volante que sujeta el mediocampo naranja

LUIS VÍLCHEZ | Comunicaciones Liga FUTVE

Uno de los grandes entretenimientos y aspectos fascinantes de la Liga FUTVE TriunfoBet en cada campaña es descubrir al próximo talento que pisará con fuerza. Van solo dos jornadas, pero José Correa ha irrumpido con fuerza en el Deportivo La Guaira. Ciertamente se le esperaba tras su participación en el Mundial sub-17 de Indonesia (2023) y sus actuaciones con Nueva Esparta en la categoría de plata. El oriundo de Puerto Cabello corta, distribuye, se ofrece, da equilibrio y hasta marca goles. Es un volante “5” que ha gozado de la confianza de Héctor Pablo Bidoglio para ser el eje de la zona de máquinas.

“Ha sido un arranque de temporada magnífico. Lo definiría como un debut soñado, porque ayudé al equipo a sumar de tres, anoté y quedé MVP del partido. Aparte, entré en el once ideal y fui el número uno de la jornada. Es inolvidable”, reveló. Correa complementó: “De estos dos primeros encuentros destaco la ayuda que he dado al colectivo en el sostenimiento de la posición y los robos dentro del campo. Ha sido clave para sumar los cuatro puntos que tenemos”.

En la pizarra de Bidoglio tiene ese rol de pegamento entre el ataque y la defensa. “El profesor me pide tareas específicas dependiendo del partido. En la mayoría de los casos tengo que darle sostenimiento al equipo y balance. Siempre estar cerca de los centrales; en eso es en lo que más me ha insistido. Con el balón, ayudar en la tenencia y, en los ataques directos, hacer cambios de frente o desdobles por fuera. En lo defensivo, siempre te hará ver mejor que tengas mucha capacidad de recuperación y quites balones como contención. Es una virtud que he venido desarrollando durante todo este tiempo”, explicó.

¿Qué tipo de jugador es Correa? “Me defino como un mediocampista defensivo que te ayuda a tener bastante equilibrio y te da sostenimiento de la posesión. Con capacidad de jugar de un lado a otro, con cambios de frente. Me considero bastante técnico. He potenciado mis robos y los duelos a la hora de trabar fuerte. Trabajo en crecer cada día para mejorar. En lo que me gustaría crecer es en los recorridos a la hora de buscar y encontrar espacios, ser más rápido. Eso me lo dará el ir partido tras partido”, puntualizó.

De las costas carabobeñas a la Perla del Caribe

“Para nadie es un secreto que soy de Puerto Cabello y mis inicios en la Academia fueron bastante difíciles y rudos. Vivíamos a media hora de la ciudad deportiva. Le tengo que agradecer mucho a mi hermano, Luis Correa, que me apoyó muchísimo y era el que me acompañaba. Siempre estaba allí. El principio fue complicado. Luego el míster Javier Vidales, que era el director deportivo, me vio y me dio la oportunidad de estar en la casa club con ocho años”, recordó el volante. El carabobeño anexó: “Era el más pequeño de todos y vivía con tipos de la segunda división, de la sub-20 o sub-19. Fue bravo separarme de mi familia, mi casa y mis costumbres. Pero me ayudó mucho en la vida y en mi carrera porque tuve que madurar antes de tiempo. Le agradezco a Dios por pasar por esas situaciones en las que tuve muchas enseñanzas y mejoré mi toma de decisiones, dentro y fuera del campo”.

Con 10 años puso rumbo a Dynamo Margarita, donde creció e hizo su debut profesional con 16 años, en 2022, contra Bolívar en Cachamay con Nueva Esparta. “Ir a la isla me potenció demasiado. Todo el conocimiento que tengo de fútbol lo aprendí del método direccional del profesor Javier Vidales y Javier Fernández en Puerto Cabello y Dynamo. Esos modelos de juego que implementaban me ayudaron muchísimo con el tema de los controles orientados, rupturas, desmarques de apoyo, diagonales y el posicionamiento que debe tener el volante de contención. Ha sido una de las maravillas que tuve en mi vida y me permitió tener una visión de juego bastante más avanzada que otros niños. Allí hice mi vida, me gradué tanto de sexto grado como de bachiller. Llegué como un niño y me fui como un hombre. Por eso tengo mucho que agradecer a Dynamo Margarita”.

Sobre Vidales comentó: “Es el maestro de todo el conocimiento que tengo a nivel futbolístico. De lo que más me acuerdo de todas esas enseñanzas es del periscopio, que lo llevo internalizado hoy por hoy. Eso me marcó y me ayuda a estar uno o dos tiempos antes que el rival. También me colabora para posicionarme de manera correcta, me ayuda a ganar espacios y a pensar qué hacer antes de que llegue el balón”. Otro nombre propio de esos inicios, y con quien se reencuentra en la capital, es Alexis Jordan.

“También estuve muchos años con el profesor Alexis. Por él llego al Deportivo La Guaira. Estuvo en Puerto Cabello y fue uno de mis formadores en la sub-12 de Dynamo Margarita. También sigue el mismo modelo de Javier Vidales. Me ayudó a madurar, me dio mucho conocimiento de juego y convivimos juntos. Siempre estaré agradecido con él”, afirmó.

Un día el Mundial, otro el quirófano

Todo este recorrido le permitió codearse con los mejores de su generación al ir a la Copa del Mundo sub-17. “El Mundial ha sido una de las mayores experiencias que he vivido en mi corta carrera. Es uno de los momentos más maravillosos de mi vida, ese torneo en Indonesia. Pero también lo fue todo ese proceso con el Sudamericano, la clasificación y las giras. Todo me ayudó a madurar en poco tiempo y a mejorar dentro del campo”, soltó.

Correa reflexionó: “Si bien fue una experiencia increíble, no diría que me potenció solo por el hecho de tener 17 años, sino porque me ayudó en ese aspecto de madurez; ahí comencé a desarrollar mis aspectos defensivos como el robo y las intercepciones. Allí le puse atención, de verdad, al apartado defensivo y a ayudar al equipo desde ese rol”.

Dos años después de saborear las mieles de un Mundial FIFA, todo parecía indicar que llegaría su momento de dar el salto con el Deportivo La Guaira, pero se tuvo que postergar por una parada en el quirófano. “Esa lesión hizo que me operaran por primera vez. La verdad fue bastante duro para mí y para mi familia. Llegué a este club para ver minutos y debutar, pero sucedió esa lesión del quinto metatarsiano. Fue un momento complicado y crítico. Pero me fortalecí bastante y Dios fue mi sostén. Su palabra me ayudó muchísimo a estar tranquilo y con calma, más allá de la adversidad de ese momento”, puntualizó.

El mediocampista profundizó: “En ese momento en que todo se me vino en contra, Dios siempre me dio la visión de que todo iba a estar bien. Que esto era un proceso por el que tenía que pasar para luego mostrarme el camino que ahora transito. Este presente lo cuido y quiero seguir mejorando cada día, porque no fue fácil llegar hasta acá. Fue un trayecto bastante duro, pero busqué la palabra de Dios, tuve más tiempo con Él y me sirvió para ser más fuerte mentalmente. Todo ese proceso me hizo crecer y ser la persona que soy”.

El balón como alfa y omega

Foto: Prensa Deportivo La Guaira

La identidad del naranja no ha mutado con la salida de Juan Domingo Tolisano a la Vinotinto sub-20 y la llegada de Bidoglio. Es un elenco que trata de usted y no de tú al esférico. En un torneo que se caracteriza por las transiciones rápidas y el vértigo, los litoralenses caminan por otra acera de mayor elaboración y con el arco rival entre ceja y ceja. “Este estilo de juego me ayuda muchísimo, porque soy un jugador al que le gusta tener la pelota. Nunca he sido de correr detrás de ella, sino de sostenerla con el posicionamiento. Cuando toca robar, se roba”, analizó.

El volante indicó: “El modelo de juego de La Guaira es de posición y me gusta porque la mayoría de las veces tenemos el balón. En uno que otro momento sufrimos cuando no tenemos la posesión, pero es normal. En algún punto va a suceder, pero son más los tramos de dominio. A mis compañeros también les gusta tener mucho el balón. Eso nos ayuda a rendir mejor, a tener más oxígeno a la hora de atacar y por eso se dan los resultados que hemos tenido”.

En ese orden de ideas, el porteño reseñó: “Cada uno tiene una responsabilidad distinta en su posición. En mi caso, en este modelo de juego, me toca estar cerca de los centrales, sacar el balón limpio, replegar sin posesión y, en ataque, acompañar las jugadas”. Antes de culminar 2025 se trazó varios objetivos, los cuales ha podido tachar rápido, como debutar en la Liga FUTVE TriunfoBet y anotar un gol. “Los logré, pero aún hay muchísimas metas más por alcanzar. Me encantaría hacer mi estreno en Libertadores y ganar un torneo con La Guaira. Nosotros aspiramos a la estrella, que es el sueño de todo futbolista profesional en Venezuela y la gran aspiración colectiva”, soltó.

Correa cerró: “En lo deportivo también me planteo volver a la selección. Luego, en lo personal, tengo otras metas externas”. Aunque apenas es el alba de la campaña 2026 de la Liga FUTVE TriunfoBet, el volante de contención pisa con fuerza. Dialoga fluido con el balón en el verde y con los medios fuera de la cancha. Lo que auguraba en Indonesia se cumple poco a poco. En un nuevo proceso de selección nacional con la mirada puesta en el contexto local, tiene muchas fichas para llenarle el ojo a Vizcarrondo. Luego de un año en el dique seco, el cielo es el límite para el mediocampista que sujeta la zona de volantes del Deportivo La Guaira. Su temporada de eclosión ha comenzado.

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