Liga FUTVE

Gustavo Lozano le sumó sacrificio a la fantasía y se ganó la confianza de Recoba

En las canteras de Deportivo Táchira hace rato que retumbaba el nombre de Gustavo Lozano. La etiqueta de promesa la llevaba a cuestas desde sus años en la Liga FUTVE Junior. Pero el Carrusel aurinegro es una institución atada a la inmediatez inherente a su grandeza: primero gano y luego existo. Sin embargo, Álvaro Recoba llegó con un lienzo en blanco. Sin importar el apellido o la edad, lo único relevante era el rendimiento. Ahí, el volante tachirense le llenó el ojo al “Chino”; supo combinar el juego con smoking y corbatín, con balón, para enfundarse el overol y las botas de seguridad al momento de recuperar el esférico.

La fase regular del Torneo Apertura fue muy importante para mí, ya que pude sumar muchos minutos que no tuve en años anteriores. Ha sido clave en mi crecimiento como jugador y he tratado de aprovechar al máximo la oportunidad. Realizo todo lo que el profesor (Recoba) me pide y sea necesario para ganar. Estoy muy contento de sentirme parte del equipo y vivir esta experiencia de luchar por ganarme un puesto. Al principio fue más con la doble competición, pero estoy muy feliz”, soltó el volante.

En su camino de preparación para este curso, los aurinegros disputaron partidos en Colombia; entre esos choques y los de suelo nacional, Recoba pudo testear sus elementos. “La pretemporada fue lo que hizo que esté acá y que haya podido jugar muchos encuentros. Ahí me gané de muy buena manera la confianza del profesor y me esforcé al máximo en cada entrenamiento. Lo di todo en cada cotejo amistoso para hacerme tomar en cuenta y así fue. Tengo su voto de confianza y debo corresponderle con el máximo cada vez que me toque”, reveló.

En cuanto a su rol en la pizarra del “Chino”, indicó: “El profesor siempre me pide que me divierta con el balón, que juegue tranquilo, a uno o dos toques. Él está contento con mi rendimiento con balón. Cuando no la tenemos, confía mucho en los recorridos que tengo, ese ida y vuelta. Me solicita mucho sacrificio. Con la posesión es consciente de lo que puedo hacer, pero debo realizar ese sacrificio para recuperar. Eso me lo inculcó desde el primer día de pretemporada y he tratado de mejorarlo al máximo”. El andino agregó: “Me ha ayudado muchísimo porque es un aspecto de mi juego que no tenía”.

Lozano profundizó: “Cuando juego en la primera línea, con balón me pide que juegue más simple, hacia adelante, pero sin complicarme. Mientras que cuando me posiciona más adelante, me dice que vaya al frente, que tengo toda su confianza. La responsabilidad que tengo es no perder la pelota. Eso no le gusta y se molesta conmigo cuando la pierdo, pero en pro de que mejore como jugador. Me da mucha alegría contar con esa seguridad que me brinda”.

De las gradas a marcar goles en el Templo

Foto: Prensa Deportivo Táchira

Mis inicios en el fútbol fueron acá en San Cristóbal, con el Club Demócrata a los cuatro años, donde aprendí bastante. Estuve hasta los 12 años, cuando me fui al Deportivo Táchira. Aunque primero practiqué béisbol cuando tenía tres años y medio, fue mi primer deporte y lo jugué hasta los 11 años. Me gusta mucho, todavía lo veo. A mi familia le gusta mucho el deporte y desde pequeño mi papá me llevaba al estadio”, rememoró. El mediocampista agregó: “Siempre he vivido en San Cristóbal, soy de Pueblo Nuevo, así que vestir la aurinegra es algo inexplicable. Ibas a la tribuna central, a la superior, a todos lados. Me acuerdo de muchísimos juegos donde salía contento y pensaba que algún día sería uno de los que estaría en el campo. Ahora siento que algunos niños lo ven a uno hacer el trabajo y salen felices. Eso me llena de satisfacción y orgullo por el esfuerzo hecho. De verdad, en el estadio y en mi casa me inculcaron el amor por estos colores; soy hincha desde que tengo uso de razón”.

En las inferiores se supo curtir ante la responsabilidad de ese escudo. “Mi recorrido en la cantera del Deportivo Táchira fue muy importante porque, gracias a los buenos partidos que hice en juveniles, me vieron en primera división. Desde los 14 años la gerencia me llevó a la reserva. Desde la Sub-13 aprendí a competir en la Liga FUTVE Junior. Aunque no fueron buenas temporadas a nivel grupal, en lo individual destaqué y eso me colaboró bastante para entrar en las convocatorias de la reserva. Con 16 años jugaba con la Sub-21 y eso me ayudó con el roce al enfrentarme con futbolistas que tenían más de 18 años; eso te da otro ritmo. Me ayudó mucho estar con la Sub-21 y la Sub-19; con esta última jugué una final y quedamos campeones. En ese duelo entré en el segundo tiempo. No fui tan parte de ese equipo, pero pude dar un aporte para el título”, relató.

Ese recorrido tuvo como más reciente colofón la diana ante los granates, en el cierre de la fase regular, donde los aurinegros vencieron 2-1 en San Cristóbal para culminar la etapa primaria del Torneo Apertura de la Liga FUTVE TriunfoBET. “El gol contra Carabobo, más allá de que fue mi primero, resultó muy importante porque lo estuve buscando desde hace mucho tiempo para sentirme con más confianza dentro del campo, abrirme un lugar en el equipo y que el profesor ratifique esa confianza en mí. Voy a seguir aprovechando las oportunidades al máximo; me da seguridad para lo que viene y para lograr mi sueño, que es salir campeón”, aseveró.

Consejero de lujo para Lozano

Foto: Prensa Deportivo Táchira

En Álvaro Recoba, los jugadores de Táchira no solo tienen un DT, sino a una leyenda del fútbol mundial. “El profesor (Recoba) me ha dado consejos de todo tipo. Siento mucha confianza de su parte desde que llegó. Lo primero que me inculcó fue que tenía que correr, porque era algo que no tenía y lo he hecho de la mejor manera. Ahora es una de mis virtudes. Gracias a él tengo interiorizado que no puedo perder pelotas, que debo jugar simple y hacia adelante, todo con seguridad. Me pone contento recibir las enseñanzas de una persona como él; todo lo que me ha dicho me ha funcionado mucho”, confesó.

Aún en proceso de formación y de definición como futbolista profesional, ¿cómo se caracteriza Gustavo Lozano? “Soy un jugador al que le gusta tener la pelota, ir hacia adelante y, cuando tengo espacio, encarar. Me diferencia porque me gusta pedir la pelota e ir al frente. Lo que agregué fue correr bastante. Por momentos al profesor no le gusta, ya que en pasajes del juego hago recorridos innecesarios, pero en el camino aprendo de los consejos que me da. A lo que ya traía le sumé intensidad a la hora de presionar, porque antes era de esperar un poco más”, declaró.

Su camino en este deporte apenas inicia, pero tiene sus objetivos definidos. “En lo individual quiero aportarle al equipo con goles y asistencias. Los minutos que me toque, dar el máximo. Mi deseo es ser un jugador indiscutible en el once titular; debo trabajar muchísimo para eso, pero para eso entreno. También me genera ilusión ser parte de la selección, que es el sueño de todo niño, y consolidarme ahí en este año que es de preparación para el Sudamericano Sub-20. En lo colectivo, al jugar en Táchira, la obligación siempre es salir campeón. Me gustaría alzar la copa mientras soy importante para el equipo y aporto mucho en el campo”, cerró el oriundo de San Cristóbal.

Como si fuese el guion de un comercial. El niño que creció en las gradas y que desde pequeño absorbió el sentimiento aurinegro cumplió la escala de la Liga FUTVE Junior con precocidad. En el primer equipo se topó con un maestro de grandes pergaminos. Al talento y sentido de pertenencia le sumó lo más importante: esfuerzo. Combinó la magia con el sacrificio para ganarse la confianza de Recoba. Pasó una década entre que Lozano alentaba con su papá en las gradas y que ahora los jóvenes celebren sus goles. Un cuento de hadas con acento gocho. Lo más importante para el volante es que, si sigue en esta línea, falta mucho para el final de la historia, porque ahora es cuando le queda carrera en el aurinegro y con la Vinotinto.

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