Esteban Rincón, el primero de la clase 2010 en agitar las redes del fútbol profesional venezolano
LUIS VILCHEZ / Comunicaciones Liga FUTVE
La edad en el fútbol es solo un número. Cada vez es más frecuente ver cómo adolescentes se abren espacio en el balompié profesional criollo; chamos que son frutos del cambio de paradigma con este deporte en el siglo XXI y de estructuras formativas cada vez más asentadas. El caso de Esteban Rincón se intuía: sus 40 goles en la categoría sub-16 de la Liga FUTVE Junior hablaban de un futbolista con un idilio pronunciado con el gol. Pero su estreno en la Liga FUTVE 2 Apuestas Royal es de guion de película o para darle tema a una canción llanera. En un encuentro que perdían 0-2 ante Yaracuyanos, los blanquinegros le dieron la vuelta con una asistencia y una diana del barinés.
Este curso ya sumaba diez tantos en la Liga FUTVE Junior, ocho de ellos con la sub-17. Ante los «Colosos de Sorte» fue titular y jugó completo. “El profesor Josué Ortiz me había dicho que me iba a dar la oportunidad, pero no esperaba ser titular. Antes del inicio mis compañeros me tenían mucha fe y me decían que iba a marcar, que me llenara de gloria”, confesó Rincón, que no falló y se convirtió en el primer jugador nacido en el año 2010 en inflar las redes, a nivel profesional, en el circuito venezolano.
Pero, ¿dónde inició este proyecto de jugador tan prometedor? “Comencé en la escuelita Andillanos Fútbol Club, como hasta los ocho años. De ahí me fui para el Club Español y, cuando cumplí 11 años, emigré a Chile, donde jugué con Colo-Colo. Por allá duré un año y siete meses aproximadamente. Luego jugué fútbol sala con Huracán en Argentina como cinco meses. Por un tema de salud de mi abuelo regresé a Barinas y, cuando llegué, hice todo el 2024 con la Palacio Fajardo. El año pasado me uní a Zamora y aquí sigo”, reveló el goleador, que solo ha practicado fútbol en su vida.
“Inicié mi trayectoria jugando como extremo por derecha, para enganchar de afuera hacia adentro. Nunca de delantero. También me desempeño de ‘10’, así que me defino como atacante porque puedo estar por las bandas o por dentro, con la virtud de hacer goles. Me gustaría mejorar todos los aspectos de mi juego, como ser un poco más rápido y pegarle con más fuerza”, señaló. Rincón añadió: “Mi virtud es hacer goles y ser veloz; se me dan bien los duelos 1vs1. No voy muy bien por arriba, debo mejorar el cabezazo”.
El gol como identidad
“Toda mi vida me he llevado muy bien con el gol, siempre fui ese niño que marcaba muchas veces en los partidos. Siempre hacía dos, tres o cuatro cuando estaba pequeño. De toda la vida y ahora, gracias a Dios, lo mantengo como una virtud”, confesó. Su diana ante Yaracuyanos es una muestra de toda su capacidad para detectar espacios, ganarle a la marca y definir con temple, todo en un contexto de debut y con el marcador adverso.
“Cuando observé que el portero de ellos sacó el balón y nuestro central, (Stiven) Valencia, cabecea tras ganarle al delantero de ellos, veo que viene la pelota y capto la acción. Pienso que (Pablo) Andrea la tiene que peinar, porque no hay más opciones, y de una vez me voy posicionando para hacer la diagonal. En efecto la peina y va para mi lado zurdo; me dirijo justamente a ese sector. El defensa de ellos me viene por atrás y me le meto en el camino, al mismo tiempo le pongo la mano. Ahí mismo estoy en el área y pegué ese riflazo; cuando vi que iba para el ángulo dije: ‘No, chao, muy difícil que la tape’”, relató sobre su primer gol como profesional. Una acción y explicación que te habla de un atacante que entiende el juego y que tiene mucho olfato goleador.
Con un nombre propio en la Liga FUTVE Junior y tras abrirse paso en la categoría de plata, es solo cuestión de tiempo para verlo en la Liga FUTVE TriunfoBet. “Entreno con el primer equipo y realicé pretemporada con ellos; el profesor ‘Chita’ (Noel Sanvicente) me dio la oportunidad de estar y compartir. Me ha dado muchos consejos: que sea más fuerte, más rápido y que mejore el cabeceo, aparte de la definición. Me da muchas herramientas”, señaló.
El “Guacho” de Barinas

Foto: Zamora FC B
“El apodo de ‘Guacho’ lo creó mi papá. Cuando estábamos en Chile a él le decían guacho y, cuando llegaba a casa, me decía a mí: ‘Guacho no sé qué, guacho tal cosa’. Así se creó. Regresamos a Venezuela y todavía me lo seguía diciendo, y yo se lo digo a él. La gente escuchó y también me empezaron a decir guacho”, comentó sobre su apodo. Sobre su relación con el equipo federal, indicó: “Desde pequeño siempre me gustó Zamora e iba al estadio con mis padres, sobre todo con mi papá”.
¿Referentes? “Mi ídolo de la infancia a nivel internacional siempre fue Cristiano Ronaldo. De los nacionales, Juan Falcón y Salomón Rondón; son dos que veía que hacían muchos goles”, relató. Es oriundo del barrio 1 de Diciembre, donde se crio antes de irse del país. “De ahí son mis amigos y mi gente querida, que me han felicitado mucho. Ellos saben los sacrificios que hice de pequeño y que hoy se vean los frutos del esfuerzo; por eso están tan orgullosos”, dijo.
El llanero proyectó: “Para este año me trazo la meta de seguir mejorando cada día y de entrenar al máximo. Entrenarme dos o tres veces al día para desarrollarme. Me falta mucho todavía, pero quisiera debutar este año con el primer equipo y estar con ellos. Sé que una cosa es estrenarse y otra es mantenerse. Mi intención es sostenerme y ganarme un puesto”. En medio del «Renacer Blanquinegro», el nombre de Esteban Rincón es de esos que despierta ilusión en la afición de Zamora, al ser un atacante al que se le caen los goles de los bolsillos. Aún es muy joven, pero encaja en ese perfil de futbolista que cimentó la grandeza del cuadro llanero y los convirtió en el equipo de la década pasada.